Selene Álvarez / Diario de Chiapas

Chiapas desarrolla uno de los proyectos de innovación biotecnológica con mayor potencial de impacto social para el sector agrícola de la región, se trata de una Fábrica de Biofertilizantes con una infraestructura científica y tecnológica pionera en el sur-sureste del país, concebida para acercar al campo mexicano productos biotecnológicos de alta eficiencia, calidad e inocuidad.

Este avance fue conocido de primera mano por el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar y el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, quienes participaron en su reciente inauguración y recorrieron las instalaciones para conocer los procesos de investigación, desarrollo y producción de biofertilizantes.

El propósito social es lograr que los beneficios de la investigación científica lleguen a las parcelas de los pequeños productores de Chiapas y de México, la finalidad es demostrar que la tecnología de alta calidad no tiene por qué ser inaccesible. 

Su propósito es desarrollar productos a partir de microorganismos benéficos, capaces de favorecer el crecimiento vegetal y mejorar el aprovechamiento de nutrientes, ofreciendo alternativas que contribuyan a reducir la dependencia de fertilizantes químicos convencionales y a promover una agricultura más sostenible.

La iniciativa es resultado de años de investigación científica liderada por el investigador chiapaneco, Reiner Rincón Rosales y su equipo de colaboradores, dedicados al estudio de microorganismos nativos, particularmente bacterias rizobianas con potencial para favorecer el crecimiento y la productividad de los cultivos agrícolas.

Es importante destacar que estos desarrollos biotecnológicos cuentan con antecedentes de evaluación en diversos cultivos agrícolas, entre ellos maíz, frijol, chile y tomate, en los que se ha estudiado el efecto de microorganismos benéficos sobre el crecimiento, desarrollo y productividad de las plantas. 

En una entidad donde miles de familias dependen de la actividad agrícola, impulsar tecnologías adaptadas a las condiciones regionales representa una oportunidad para fortalecer la productividad, recuperar la salud de los suelos y mejorar las oportunidades de los pequeños productores.

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