Jeny Pascacio / Diario de Chiapas
A sus 24 años y con bebé en brazos, Michelle Trejo Martínez dejó Honduras, su país de origen. Al igual que la mayoría de mujeres en contexto de movilidad, huyó de la violencia extrema en todas sus formas y regresar, no es opción.
No viajó sola, la acompañaron dos familiares más. Siempre supo de los riesgos de migrar y en su camino lo confirmó, “es muy arriesgado, y en el paso por Guatemala, cerca de un río, se nos dificultó, fue de mucho riesgo, porque también caminamos muchos kilómetros, hasta dormir en plena selva”.
Para Michelle, Chiapas representa la oportunidad de iniciar otra etapa de su vida a lado de su pequeño hijo. Cuenta que está agradecida con la entidad porque a su paso encontró a personas que la apoyaron y ahora trabaja para un programa de empleo de Segob en coordinación con algunos Ayuntamientos, como el de Tuxtla Gutiérrez.
Dice que su solicitud de refugio sigue en proceso, “la verdad estamos en espera de si nos sale positivo o negativo ese trámite, lo inicié en octubre del año pasado, no hemos obtenido respuesta porque sabemos que es de largo plazo”.
Michelle dice que migrar es doloroso cuando es obligado porque no existen formas para sobrevivir: a la violencia, a la pobreza, los fenómenos naturales, la explotación de los recursos naturales; por mencionar algunos factores causantes de la migración reconocidos por organizaciones.
La hondureña relata que también es difícil por la parte emocional y psicológica porque se separó del resto de su familia, madres y hermanos que continúan en peligro por las citadas amenazas, “sabemos que no podemos salir todos en junto, pro la situación tan compleja, pero así le vamos a hacer, salir uno por uno, ayudarnos para lograrlo”.
A las escenas descritas por Michelle, se agregan los infortunios que enfrentó en la ruta de la frontera sur de México, pues en Palenque no fueron bien tratados. Esta situación los llevó a trasladarse a la capital donde planean estabilizarse “porque está bien, solo queremos que nos den refugio, para que mi hermanito y mi hijo vayan a la escuela, en su momento”.
De acuerdo con la Comisión Mexicana para Refugiados (Comar), en los dos primeros meses de 2022 se presentó una tendencia al alza en cuanto a solicitudes de refugio en México. Superó, incluso, el número de solicitantes del primer trimestre del 2021, un año marcado con máximos históricos en el tema migratorio.
Mientras los números de las mujeres solicitantes tampocó disminuyeron, se mantiene en 41.97%; en comparación al 41.07% en el mismo periodo pero del año pasado.
En los últimos meses los países que más solicitudes hicieron son: Cuba, Venezuela, Guatemala, Brasil, Nicaragua y Colombia, con 5.95 por ciento, 7.26%, 28%, 1.03%, 2.67 y .85%.

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