Francisco Mendoza / Diario de Chiapas
Estudios realizados en la comunidad y en las escuelas, sugieren que las conductas alimentarias riesgosas como someterse a dietas, preocuparse por la delgadez o la provocación de vómitos, son comunes, particularmente en los adolescentes, comentó la coordinación del Área de Salud Mental.
Señalan que hay indicios de que estas conductas están en aumento, ya que se ha detectado entre jóvenes estudiantes un incremento de las conductas alimentarias de riesgo.
A pesar de ser frecuentes estos trastornos, tienen un impacto importante en la salud pública por su interferencia en el funcionamiento cotidiano, su comorbilidad psiquiátrica, las consecuencias sumamente nocivas para la salud física (tales como complicaciones gastrointestinales, endocrinológicas, dermatológicas, cardiovasculares y pulmonares) y su elevado riesgo de mortalidad.
Desafortunadamente, no se conoce la magnitud del problema por escasez de estudios representativos de la población.
“En la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica marca que en la población adolescente escolar se ha estimado 2.8 por ciento de mujeres y 0.9 por ciento de varones como posibles casos de algún trastorno alimentario, aunque no provean diagnósticos”.










