De acuerdo al Coneval, la canasta alimentaria rural reportó un incremento de 119 pesos con 8 centavos (7.44 por ciento) de enero a agosto de 2022, mientras que la canasta alimentaria urbana aumentó 155 pesos con 83 centavos (7.46 por ciento) durante el mismo periodo.
Ainer González / Diario de Chiapas
En los últimos ocho meses de este año, el costo de la canasta alimentaria en las localidades urbanas y rurales de México ha aumentado en más de 7 por ciento.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) expone en la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos, que el valor de la canasta alimentaria rural pasó de los mil 481 pesos con 10 centavos en enero de 2022, a los mil 600 pesos con 18 centavos en agosto de este año, es decir, un incremento de 119 pesos con 8 centavos (7.44 por ciento).
Mientras que el valor de la canasta alimentaria urbana, señala el Consejo que está pasó de los mil 930 pesos con 38 centavos en enero, a los 2 mil 86 pesos con 21 centavos en agosto, es decir, aumentó 155 pesos con 83 centavos (7.46 por ciento).
A esta situación, habitantes del estado de Chiapas —estado con mayor número de personas en situación de pobreza en México, de acuerdo al Coneval— refieren que cada vez alcanza menos para comprar productos de la canasta básica, por lo que han optado por reducir sus municiones.
“Compramos poquito porque a veces no ajusta, todo está muy caro… en general la carne, el queso, frutas”.
“Si antes compraba un kilo, tengo que comprar 3/4, depende del precio”, exponen.
Asimismo, señalan que el impacto económico también se ve reflejado en el costo final de productos vegetales y frutales, los cuales han incrementado sus costos.
“La fruta es lo que veo que está más cara… se compra menos porque el dinero no rinde o si compro esto, no compro medicamentos”, aprecian.
De esta forma, para que un trabajador asalariado en Chiapas pueda adquirir los productos de la canasta alimentaria en localidades rurales y urbanas, tiene que destinar entre nueve a 12 salarios mínimos para poder cubrir sus necesidades.
Por ello, y con base a la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), un chiapaneco promedio que labora en el sector urbano destina alrededor de 12 salarios mínimos para adquirir los productos de la canasta alimentaria, mientras que uno que labora en el sector rural destina aproximadamente nueve salarios mínimos para cubrir sus necesidades alimentarias.










