Chiapas con déficit de neurólogos


La atención institucional también enfrenta saturación, “Podemos ver a los pacientes una o dos veces al año, lo cual es muy poco”, indicaron.

Karla García / Diario de Chiapas

En Chiapas, la atención de enfermedades neurológicas avanza a un ritmo más lento que el crecimiento de los casos, debido a la escasez de especialistas. De acuerdo con la neuróloga Anke Kleiner Altamirano, en la entidad apenas existen entre 25 y 30 neurólogos y neuropediatras, una cifra insuficiente para atender la demanda.

La especialista explicó que esta condición, además de ir en aumento, enfrenta múltiples barreras para su atención oportuna, especialmente en un estado con alta dispersión geográfica y rezagos sociales.

“Somos pocos los médicos o los espacios para poder atender oportunamente a estos pacientes”, señaló, al advertir que la mayoría de los neurólogos se concentran en ciudades como Tuxtla Gutiérrez, Tapachula y Comitán, lo que complica el acceso para personas de comunidades alejadas.

Kleiner Altamirano detalló que, si bien los pacientes con seguridad social pueden ser canalizados a consulta especializada, una gran parte de la población carece de este beneficio, lo que limita su acceso a diagnóstico y tratamiento. A ello se suma el alto costo de la medicina privada, que resulta inaccesible para muchos.

La especialista subrayó que la atención institucional también enfrenta saturación, lo que reduce la frecuencia de consultas. “Podemos ver a los pacientes una o dos veces al año, lo cual es muy poco”, indicó.

Otro factor que incide en el subregistro de casos es la dificultad para diagnosticar la enfermedad en etapas tempranas, ya que sus síntomas pueden confundirse con otros padecimientos. Esto provoca que muchos pacientes lleguen a consulta cuando la enfermedad ya está avanzada.

Además, a nivel estatal, no existen estadísticas actualizadas sobre la prevalencia del Parkinson, por lo que se recurre a referencias nacionales. Esta falta de datos limita la planeación de políticas públicas específicas para su atención.

También la neuróloga advirtió que Chiapas, al ser un estado con fuerte actividad agrícola, presenta factores de riesgo adicionales, como la exposición prolongada a agroquímicos, vinculados al desarrollo de la enfermedad.

Ante este panorama, hizo un llamado a fortalecer la capacitación del personal de salud en general, a fin de mejorar la detección temprana y el manejo inicial de los pacientes, especialmente en contextos donde no hay acceso inmediato a un neurólogo.

“Es una enfermedad que no debe recaer solo en el especialista, porque somos pocos en el estado”, puntualizó.

Finalmente, destacó la necesidad de impulsar políticas públicas que prioricen la atención integral del Parkinson, desde el diagnóstico hasta el acompañamiento de los pacientes, incluyendo terapias y apoyo social, aspectos que actualmente resultan limitados en la entidad.

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