el 17 por ciento de la población chiapaneca, lo que equivale a más de 900 mil personas, tiene 60 años o más

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas

Chiapas se encuentra en una fase de transición demográfica. La población vive cada vez más años y el estado debe prepararse para la nueva realidad de una sociedad que envejece, afirmó José Alfredo Hernández Alegría, presidente de la organización Empresarios del Sur Unidos por las Personas Adultas Mayores (ESUPEM).

​Según estimaciones, hasta el año 2024, el 17 por ciento de la población chiapaneca, lo que equivale a más de 900 mil personas, tiene 60 años o más.

Hernández Alegría enfatizó que a este grupo no se le debe ver como una carga, sino como una población que todavía desea aportar a su entorno y a sus familias.

​Una de las realidades más apremiantes para los adultos mayores en Chiapas es la necesidad de seguir trabajando.

Muchos de ellos no sólo se mantienen activos, sino que también representan la principal fuente de ingresos en sus hogares, a menudo a través de actividades remuneradas, aunque estas sean en el sector informal.

​De acuerdo con datos del INEGI, la población económicamente activa de 60 años o más se desempeña principalmente en la agricultura, la ganadería y el comercio en centros de abasto y mercados.

Esta situación se agrava por la falta de un sistema de pensiones o jubilación adecuado, lo que posterga el fin de su vida laboral y los mantiene en la fuerza productiva por necesidad.

​Además de las cuestiones laborales, está la necesidad de cuidados especializados, especialmente en casos de enfermedades neurodegenerativas.

​Al respecto, Estela Morales de Alegría, directora de una casa geriátrica local, habló sobre la percepción de estos centros como lugares de abandono.

“No se trata de que los dejen ahí para olvidarlos”, aclaró, insistiendo en que estas residencias ofrecen cuidados integrales con equipos de médicos y enfermeras, una opción que se vuelve necesaria cuando el entorno familiar no puede brindar la atención requerida.

Morales de Alegría destacó que la integración a estas residencias no excluye a la familia, y se fomenta la convivencia entre hijos, nietos y residentes.

​Para ingresar, aunque se considera a partir de los 80 años, el principal factor de decisión es una valoración integral del residente.

La directora subrayó que no se puede aceptar legalmente a una persona si está en pleno uso de sus facultades y no desea ingresar, garantizando así la voluntad del adulto mayor.

Lo anterior muestra que el crecimiento de la población adulta mayor en Chiapas presenta una serie de retos sociales y económicos que requieren una pronta atención para asegurar el bienestar y la dignidad de este sector.

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