Marco Alvarado/Diario de Chiapas
“Está bien que más gente quiera vestirse de ‘Chuntá’ aunque no sea de aquí, eso sí, no hay que olvidar que se trata de divertir y no de estar ebrio”, opina Julio César Toledo Velázquez, uno de los “Chuntá” más conocidos de Chiapa de Corzo, municipio que por estos días vive su Fiesta Grande.
A Julio César Toledo Velázquez lo conocen más como “El Cuca”, y reconocen también que tanto él como su “pandilla”, integrada por no más de 20 personas, entre amigos y familiares, son los más antiguos “Chuntá” en Chiapa de Corzo.
Los “Chuntá” son hombres que salen a las calles vestidos con la ropa tradicional de las mujeres de las etnias Soctón o Chiapaneca. Y de cómo es que terminaron siendo una parte fundamental de esta festividad hay tantas explicaciones, que “El Cuca” lo termina resumiendo en un “según cuentan”, refiriendo a que tienen su origen en la servidumbre de una mujer llamada María de Angulo, quien les ordenó regalar al pueblo de Chiapa comida, en agradecimiento porque un brujo de la localidad salvó a su hijo de la muerte.
Esta misma María de Angulo estaría relacionada con los Parachicos, pero en este caso, según se entreteje la leyenda y el mito, el regalo a los habitantes de Chiapa derivó en una celebración para recordar a aquellos “Chuntá” o sirvientes, que trajeron alegría al pueblo con sus regalos.
“Mi abuela ya participaba en los festejos, pero digamos que mi familia lo hace ininterrumpidamente desde 1963”, recuerda Toledo Velázquez, quien también heredó de su padre y tíos el apelativo “Los cucaracha”.
Durante décadas ha visto los cambios en esta festividad, aunque no tan marcados como en los últimos años, que más hombres llegan a Chiapa de Corzo para vestirse de “Chuntá”, cada vez de formas más elaboradas.
“Nosotros no salíamos con estos maquillajes o vestidos de ahora. Usábamos las faldas o blusas típicas, salíamos de tuxtlequitas, por ejemplo; ahora vienen y se maquillan, y si son hombres agraciados de verdad que hasta parecen mujeres”.
Para “El Cuca” no está mal que más personas quieran ser parte de la fiesta, eso sí, que tampoco se desvirtúe como sinónimo de borracheras, como sucede con algunos “Chuntá” modernos “que van por las calles con sus tecatotas bebiendo, cuando no era así, porque se trata de crear diversión en el barrio, hasta eso, nosotros no salíamos a todo el pueblo, y hoy sí lo hacen”, rememora.
Nada en la festividad de Chiapa de Corzo ha permanecido estático, al menos no en el colorido y elementos que se agregan, como sucede con los “Chuntá” cuya salida a las calles es muy esperada en estos días.
Ahora bien, el hecho de que se vistan de mujeres también tiene una razón, según explica: “originalmente la salida era en las mañanas, pero como muchos hombres tenían horario laboral, entonces comenzamos a salir en la tarde noche, pero no había alumbrado como ahora, entonces salíamos con máscaras, no maquillados, para que no se supiera quién era el “Chunta” que pasaba frente a la casa, y parte del jolgorio y el doble juego era precisamente salir con atuendos de mujeres”.
Aunque otra versión indica que los indígenas Soctón se disfrazaban de mujeres para engañar a los españoles, y de esta manera conseguían alejarse del pueblo, aparentando hacer labores cotidianas, para reunirse con otros y organizar la revuelta en contra de los conquistadores.










