• Exigen que sean identificados y llevados ante la autoridad el o los autores intelectuales del homicidio
Marco Alvarado/ Janet Hernández / Diario de Chiapas
Este 20 de octubre se cumplió el primer aniversario luctuoso del sacerdote católico indígena Marcelo Pérez Pérez, cuyo artero asesinato a tiros en San Cristóbal de Las Casas conmocionó a la comunidad creyente y a las organizaciones de derechos humanos en Chiapas.
El crimen ocurrió justo después de que oficiara misa en la parroquia del barrio Cuxtitali, cuando se disponía a retirarse a bordo de su camioneta.
A pesar de que la Fiscalía General del estado presentó al presunto autor material, identificado como Edgar M., la exigencia de justicia completa es el clamor unánime.
Tanto la Diócesis de San Cristóbal como organizaciones de la sociedad civil exigen que sean identificados y llevados ante la autoridad el o los autores intelectuales del homicidio.
La pregunta que resuena con fuerza es clara: ¿Quién ayudó a orquestar la ejecución y contratar al sicario?
Para honrar su legado, el grupo “Memoria Viva del Totik Marcelo” realizó la víspera la “Pascua del Padre Marcelo” en San Andrés Larráinzar, recordando que el sacerdote fue “un ejemplo vivo del compromiso sacerdotal con los más necesitados y vulnerables de la sociedad”.
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), señaló hace un año que el sacerdote maya tsotsil dedicó años a la lucha por la vida de los pueblos y la construcción de la paz en Chiapas, denunciando la violencia crónica en el estado “de la que el gobierno mexicano es responsable”.
La labor pastoral de Marcelo Pérez, caracterizada por su cercanía al pueblo y su apoyo constante a los marginados, lo convirtió en blanco de amenazas y agresiones constantes por parte de grupos de la delincuencia organizada.
Esto motivó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a ordenar al Estado mexicano la implementación de medidas cautelares en su favor desde 2015 .
No obstante, el Frayba señaló la grave omisión del Gobierno mexicano: “Desafortunadamente el Gobierno mexicano fue omiso para atender las causas de fondo de las amenazas en su contra. Lejos de su protección el Estado mexicano lo criminalizó, fomentó el señalamiento en su contra y lo persiguió judicialmente mediante una orden de aprehensión”.
Al cumplirse un año de este crimen, la comunidad creyente, las organizaciones y las personas que trabajaron directamente con el Padre Marcelo Pérez, resaltan su irremplazable legado y mantienen viva la exigencia de que se esclarezca por completo su asesinato, para que no quede impune un crimen que buscó silenciar la voz de los pueblos en Chiapas.
Honrar al padre Marcelo
Con el propósito de mantener vivo el legado pastoral y social del sacerdote Marcelo Pérez Pérez, cientos de feligreses participaron este lunes en una marcha-peregrinación en San Cristóbal de Las Casas y en San Andrés Larráinzar, al cumplirse un año de su fallecimiento.
Desde la Plaza Catedral, alrededor de 500 personas, entre párrocos, fieles y organizaciones, caminaron por las principales calles de la ciudad hasta llegar a la iglesia del barrio Cuxtitali, donde el sacerdote oficiaba misa. El recorrido transcurrió entre cantos, oraciones y aplausos, en un ambiente de profunda fe y gratitud.
La mayoría de los asistentes vistieron de blanco y portaron velas encendidas, como símbolo de esperanza y continuidad de su mensaje. “El padre Marcelo dejó una huella imborrable en la comunidad”, expresaron los feligreses al concluir con una homilía conmemorativa.
De forma paralela, en la cabecera municipal de San Andrés Larráinzar, más de 500 personas se unieron también a una caminata que culminó con una misa en la iglesia principal, donde descansan los restos del sacerdote.
El homenaje reafirmó el compromiso de las comunidades por seguir el ejemplo de servicio, justicia y paz que caracterizó al padre Marcelo Pérez.










