Cada año, a nivel mundial, se desperdician 92 millones de toneladas de ropa, lo que destaca la magnitud del problema de desperdicio en la industria textil.
La iniciativa de Community Clóset, fundada por Teté Castillo, Paulina Fernández y Haru Nakamura en Chiapas, destaca por su enfoque innovador para dar una segunda oportunidad a la ropa.
José Salazar / Diario de Chiapas
Cada año en el mundo se desperdician 92 millones de toneladas de ropa en el mundo; en Chiapas el concepto de darle una segunda oportunidad a esa ropa, está marcando la diferencia, con ello se apoya a la economía y se contribuye al medio ambiente.
Esta visión se ha logrado gracias a la iniciativa de Community Clóset, fundada por tres mujeres, profesionistas: Teté Castillo, Paulina Fernández y Haru Nakamura, con una visión diferente sobre la conciencia del daño que causa la producción de ropa, con el deseo firme de ayudar a otras mujeres.
LA VISIÓN DE LAS FUNDADORAS
Para Paulina Fernández, Community Clóset es parte del estilo de vida que adoptaron, una extensión de lo que hacen en su vida diaria, esa visión es la que se transmite a las chicas del grupo y a las que llegan al Showroom.
Este proyecto, comenta Teté Castillo, nació durante la pandemia como una idea digital. En un inicio, sólo eran ellas tres, con el tiempo sumaron a amigas y conocidas en un grupo de Whatsapp donde se permitía que ellas vendieran sus prendas, “la ropa de su clóset la traían para vender y hacer trueque con ella”.
Conforme pasó el tiempo aumentó el interés y participación de muchas mujeres para intercambiar o vender su ropa, decidieron pasar de lo digital a un espacio físico, y es así como abrieron el “Showroom”, el cual ya tiene tres años, “donde las chicas pueden hacer la misma dinámica, siendo ellas las intermediarias del proceso”, explican.
“Ellas traen la ropa que no utilizan, se inspecciona, se toman las fotos y promocionan para venderla. Dentro de esta actividad está el trueque, donde las chicas hacen un intercambio de sus prendas”.
“Este proceso inicia por una necesidad, veíamos a personas que consumen o compran ropa de manera desmedida, para hacer un poco más de conciencia para promover la moda circular, generar una conciencia al comprar la ropa, no dejarnos llevar por el impulso de consumir, sino hacer conciencia de si es necesario y si se tiene la solvencia”, comenta una de ellas.
UN PROYECTO QUE NACIÓ EN PANDEMIA
- ¿Cómo fue ese primer contacto con la ropa circular?
Haru y Pau fueron de gran ayuda, porque en la pandemia, platicando con ellas, reflexioné sobre ropa aún con etiqueta que mantenía guardada en el clóset, realicé ese análisis a conciencia sobre lo que tenía y lo que necesitaba, depuré mi clóset.
Entre nosotras hacíamos intercambio de ropa, chamarras, vestidos, y recordé que de niñas sucedía con mis primas; estamos trayendo de vuelta una actividad ancestral, mis amigas generaron en mí, ese cambio.
Una de las cosas que nosotros promovemos, es que la ropa circule, extender la vida útil de las prendas; si tienes una prenda que para ti, tenga un sentimiento, en lugar de tenerla guardada o tirarla, lo que pedimos es que esas prendas extiendan su vida útil, ya sea vendiendo o haciendo un intercambio.
La prenda que es valiosa para ti, que permanece guardada con el paso de los años, no sólo estaría cumpliendo un ciclo, sino que alargue su vida, con ello evitando que sea un factor de contaminación al desecharla.
Pensar en el planeta y pensar en darle una segunda oportunidad a las prendas es importante para ayudar a no generar residuos contaminantes. - ¿Cómo logran ponerse de acuerdo para hacer este proyecto?
Durante la pandemia en una de esas pláticas que se tenían para no ser víctimas del estrés por el encierro, antes de diciembre, Haru nos compartió algunas cosas que estaba conociendo en Guadalajara, Paulina de la CDMX, lugares donde se realiza el trueque de la moda.
Llegamos a la conclusión de crear un grupo donde las chicas puedan vender sus prendas, haciendo hincapié en la conciencia de que las personas sigan consumiendo ropa nueva, que sólo beneficia a las grandes empresas que promueven la explotación laboral y la contaminación.
Al día de hoy, son más de 8 mil mujeres que forman este grupo, nunca pensamos que llegaría a crecer de esa manera, son ocho mil mujeres que son activas, que participan y que entre ellas se apoyan mutuamente.
Necesitábamos hacer algo para cuidar el planeta y la moda circular fue la clave para lograrlo.
Apoyo a la economía social
- ¿Cuál es la visión que sus creadores tenían al crear Community Clóset?
Lo que buscábamos en este grupo es generar una red de apoyo, identificamos que durante la pandemia muchas personas perdieron su empleo, que ofrecían ropa y la intercambiaban por artículos de primera necesidad, focos, papel de baño.
Vimos de esta necesidad para hacer una red de apoyo de mujeres, que entre nosotros pudiéramos fortalecer estos lazos, porque nacemos no con una visión empresarial, sino la manera de ayudarnos mutuamente, esto fuera para unas una oportunidad económica, para otras una manera de tener bienes de primera necesidad.
El proceso de venta e intercambio
- ¿En qué momento deciden salir de las redes al Showroom?
Esto sucede por la petición de las chicas, quienes deseaban ser ayudadas en el proceso de venta e intercambio, en el grupo somos bastantes estrictas porque deseamos que la experiencia sea positiva para todas.
Les pedimos que tomen fotos bonitas, tomen bien las medidas para que en caso que no se pueda probar la prenda, se guíen por las medidas, nos decían que nos daban la ropa para venderla, decidimos hacerlo, esto ha tenido una muy buena respuesta, por ellas lo pidieron. - ¿La ropa circular, no es estar fuera de moda?
Esa es una idea errónea, no van encontrar ropa en mal estado o vieja, son prendas de calidad, se busca ropa de closet en desuso de buena calidad, esa es la diferencia, por ello muchas chicas traen ropa de calidad, incluso con etiquetas, que nunca se pusieron, bonitas y únicas.
La curaduría que se realiza es importante, se busca que las chicas vivan una experiencia positiva y lleven calidad. Por ello pedimos que lleven para venta o trueque algo que a ti te gustaría encontrar.
De acuerdo al informe presentado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sobre comercio y desarrollo, las industrias que causan mayor daño para el medio ambiente, en su informe, reporta que la segunda industria más contaminante del mundo es la moda.
Confeccionar unos jeans requiere unos 7 mil 500 litros de agua, el equivalente a la cantidad que bebe una persona promedio en siete años. Ese es sólo uno de los varios hallazgos alarmantes de un estudio ambiental reciente que revela que el costo de estar siempre a la moda es mucho más caro que el precio monetario que pagamos por ello.










