Construyen balneario en la reserva El Canelar

Jeny Pascacio/Diario de Chiapas

Problemas de salud en la población de Emiliano Zapata, además de tala inmoderada de árboles y contaminación fueron provocados por la creación de un balneario en dos hectáreas de la reserva ecológica “El canelar”; cuatro hectáreas más fueron taladas para la ampliación.

Desde 1995 la zona está sujeta a la conservación ecológica pues cuenta con una vegetación de bosque tropical caducifolio en una extensión de 89 hectáreas. Antes de esa fecha, el lugar era conocido como ‘la pozona’ y solo tenía agua en temporada de lluvias.

Pero empezó a fluir agua constantemente después de 1977 cuando se llenó el vaso de la presa Belisario Domínguez mejor conocida como ‘La angostura”.

En la actualidad, los propios pobladores apoyados por la organización ‘Huellas 20 de noviembre-RAPS’, previo a la semana santa, bloquearon la entrada principal al aguaje, donde se ubican las albercas artificiales que se llenan con el manantial. 

El antropólogo Faustino Herrera, integrante de la organización antes mencionada, explicó a pesar de ser un área pequeña dentro de los polígonos de la reserva, fue destruida en menos de tres años y eso preocupa a los expertos en conservación.

Tan sólo un fin de semana se llegaron a contabilizar alrededor de mil visitantes de municipios cercanos, que pagaban 50 pesos para ingresar. Mientras otros comerciantes realizaban ventas de alimentos, cervezas y refrescos, cuyos envases eran depositados en los alrededores.

La reserva originalmente estaba administrada por el Cobach 20 de Noviembre y ejidatarios, pero en 2018 con la municipalización, los ejidatarios pelearon por la administración del balneario; se negaron seguir las reglas y convirtieron el lugar en una fuente de ingresos económicos que se estableció durante el gobierno de Manuel Velasco Coello.

“Empezó con una muy buena intención, iban hacer unas albercas pequeñas porque acostumbraban a llegar familias del mismo municipio y el espacio era reducido”. 

El pasado 30 de marzo, representantes de la Profepa, Semahn y Riesgos Sanitarios, acudieron a la zona para tomar muestras del agua, asimismo encontraron materia fecal en los alrededores, por lo que colocaron sellos que restringen el ingreso de visitantes.

“Los pobladores ya comenzaron a presentar algunos problemas estomacales y de la piel por el mismo uso del agua”, pues dos fosas sépticas fueron construidas muy cerca del nacimiento natural del vital líquido.

CIERRE TEMPORAL

El lugar se encuentra cerrado de manera temporal, aunque la organización ‘Huellas 20 de noviembre-RAPS’ y habitantes de Emiliano Zapata, coincidieron en que temen sea reabierto y en unos años el ecocidio sea irreversible.

“La zona detrás del polígono fue talada entre el 24 y el 30 de diciembre de 2020. Cortaron bejucos, vegetación primaria”. Los ejidatarios se negaron dar información sobre la ocupación de la madera sacada de la reserva, aunque la organización ha documentado posible tráfico, pero aún no es el problema mayor en El Canelar. 

“La demanda principal es que se respete el reglamento de la zona sujeta a conservación ecológica. La población está de acuerdo en que se sigan las normas y que se cuide el único pulmoncito que existe en el municipio”.

Entre su fauna se puede contar con venado cola blanca, Tigrillo, Tamandúa norteño o Brazo fuerte, Tlacuache gris, Ardilla gris, Mapache, Murciélago vampiro, Murciélago frugívoro gigante, lagarto enchaquirado, rana de árbol mexicana, entre otros. Mientras su flora está integrada por canelo, palo mulato, copal, caobilla, cedro rojo, palo Brasil, pochota, entre otros.

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