Agencias
El Crisantemo es una flor originaria de España que se ha convertido en un ícono del Día de Muertos en México. Su nombre significa “Flor de oro” y se distingue por su olor agradable y característico, que la hace especialmente apreciada no solo por su belleza, sino también como un detalle romántico en arreglos florales.
Más allá de su valor estético, el Crisantemo tiene un profundo significado cultural durante las festividades de Día de Muertos. En los altares, esta flor simboliza la eternidad y la memoria de los seres queridos que ya partieron. Entre los distintos colores que se utilizan, el morado es el más popular para estas fechas, y es común encontrarla también en los panteones, decorando tumbas y espacios de homenaje a los difuntos.
En México, la producción de Crisantemos es significativa. Actualmente, se cultivan en aproximadamente 856 hectáreas, con Villa de Guerreros como el principal productor. Otros municipios destacados en la producción de esta flor son Tenancingo, Coatepec y Texcoco, regiones que se han especializado en su cultivo y abastecen tanto mercados locales como nacionales.
Así, el Crisantemo no solo aporta color y fragancia a los altares y panteones, sino que también representa un vínculo entre la tradición española y la cultura mexicana, consolidándose como un símbolo de respeto, recuerdo y eternidad en la celebración más emblemática









