Juan Toledo / Diario de Chiapas
Durante este mes de noviembre de 2026, diversas organizaciones campesinas y pequeños productores agrícolas de Chiapas alzaron la voz para hacer un llamado urgente ante la severa crisis que enfrenta el sector rural en las distintas regiones del estado. La combinación de factores climáticos adversos, el incremento constante en los costos de los insumos básicos y la falta de canales directos para la comercialización mantienen en una situación crítica a miles de familias que dependen del trabajo en la tierra.
Las comunidades dedicadas al cultivo de granos básicos como el maíz y el frijol, así como a la producción de café y hortalizas, registran disminuciones significativas en sus rendimientos de cosecha. Esta baja productividad no solo afecta los ingresos económicos de los trabajadores agrícolas, sino que también pone en riesgo el abasto de alimentos para el consumo local en las zonas de mayor marginación de la entidad.
Entre los factores que han profundizado este problema destaca el alza incesante en los precios de los fertilizantes, semillas mejoradas y herramientas de trabajo, los cuales resultan inalcanzables para la mayoría de los pequeños agricultores. A esta carga económica se suma la presencia de intermediarios que compran las cosechas a precios muy bajos, dejando la mayor parte de las ganancias fuera del alcance de las manos que trabajan el campo día a día
El cierre de este año 2026 plantea un reto decisivo para el desarrollo rural de Chiapas.










