• Perros y gatos envenenados en la calle; el 80% de la población en Tuxtla Gutiérrez tiene perros en casa, de ello, el 50% terminan abandonados en las calles

Marco Alvarado / Edén Gómez / Tania Selvas/Ainer González / José Salazar

Edición: Francisco Mendoza-Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas

Tuxtla Gutiérrez atraviesa una crisis de crueldad animal que ha despertado indignación y miedo entre sus habitantes. En las últimas semanas, decenas de perros y gatos han sido envenenados en diferentes colonias de la ciudad.

El hallazgo de cuerpos sin vida en calles, parques y terrenos baldíos ha generado una ola de denuncias y reclamos, exigiendo justicia y medidas concretas para detener esta matanza silenciosa.

Los casos recientes indican un patrón preocupante: los encontraron muertos tras ingerir alimentos contaminados con veneno.

Habitantes de la colonia El Roble narraron que sus perros, hasta hace poco llenos de vida, murieron en agonía después de consumir restos de comida esparcidos en la calle.

“No sé en qué momento les dieron el veneno. Cuando lo vimos, ya estaba sacando espuma de la boca. Mi hermana fue la que se dio cuenta de que los habían envenenado y justo cuando bajó, ya estaban tres perritos muertos”, relata Gladis Ocaña, una de las vecinas afectadas.

Este fenómeno no es exclusivo de El Roble. Otras colonias como Santa Ana y El Manguito han registrado casos similares en los últimos meses. Los llamados “perros comunitarios”, aquellos que no tienen dueño, pero son alimentados y cuidados por vecinos, son las principales víctimas.

El impacto de estos envenenamientos va más allá del sufrimiento de los animales. La comida envenenada representa un peligro latente para niños y personas en situación de calle, quienes podrían ingerirla accidentalmente.

La indignación ciudadana crece ante la falta de respuesta de las autoridades. Aunque en noviembre de 2024 el Congreso de Chiapas aprobó reformas en materia de protección animal, el maltrato sigue sin ser tipificado como delito en el Código Penal del estado. Esto deja a los responsables de estos actos impunes.

Activistas denuncian que, pese a las múltiples quejas y reportes, las autoridades municipales han mostrado desinterés en investigar y sancionar a los responsables.

“Podemos denunciar que, al poner un pan o un trozo de carne con veneno, hay una intención clara de matar. Es una tentativa de homicidio doloso, y si las autoridades no lo castigan, esto no se va a detener”, señaló la abogada Franny Garibaldi Vázquez, de la asociación Defensoría Animal MOC A.C.

Ante la falta de acción oficial, algunos ciudadanos han decidido tomar medidas por su cuenta. En redes sociales, activistas han comenzado a ofrecer recompensas económicas por información que lleve a la identificación de los responsables.

Mientras tanto, las organizaciones de protección animal han redoblado esfuerzos para documentar los casos y presionar a las autoridades. Sin embargo, el temor de que estos ataques se repitan mantiene en alerta a los habitantes de Tuxtla.

El envenenamiento masivo de animales en Tuxtla Gutiérrez no es solo un acto de crueldad, sino un reflejo de la impunidad con la que operan quienes los cometen. Sin consecuencias legales claras, el maltrato animal sigue siendo una realidad en el estado.

Dueños irresponsables

Según datos recientes de las autoridades municipales, el 80% de la población en Tuxtla Gutiérrez tiene perros en casa, de esa cifra, el 50% de los animales termina abandonado en las calles, ya sea por descuido o por negligencia por parte de sus dueños, señaló José María González Portillo, director de Protección contra Riesgos Sanitarios del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez.

“Realmente el 80 por ciento de la población tiene un perro en su casa aquí en Tuxtla Gutiérrez, de esa gente el 40 o 50 por ciento a veces termina en las calles, por descuido, porque se les pierde, pero también hay gente que no es responsable, y esto genera que los perros proliferen en las calles, hacen grupos y manadas, y empiezan a sobrevivir en las calles, unos se vuelven territoriales, y se derivan en los envenenamientos”.

El funcionario municipal informó que uno de los esfuerzos para abordar esta problemática ha sido la creación de un espacio destinado para animales en situación de calle. Sin embargo, hasta el momento, dicho espacio no ha sido funcional debido a la distancia, lo que dificulta su efectividad.

Además, González Portillo destacó que el maltrato animal no solo es una preocupación ética, sino un problema de salud pública. Señaló que un solo perro puede generar hasta 250 gramos de heces fecales y 200 mililitros de orina diarios en la vía pública, los cuales, al secarse, se convierten en polvo que puede esparcirse por el aire, afectando tanto la salud de las personas como la de otros animales. Estos desechos pueden incluso contaminar los alimentos en la vía pública.

Para contrarrestar esta situación, las autoridades han comenzado a implementar campañas de esterilización y a trabajar de la mano con el programa Chucho Móvil.

Hasta la fecha, se han logrado esterilizar entre 400 y 500 animales en Tuxtla Gutiérrez. Sin embargo, el director de Protección contra Riesgos Sanitarios advirtió que este es un problema de largo plazo que requiere el compromiso de la ciudadanía. La responsabilidad de cada dueño de mascota juega un papel fundamental en la solución de este grave problema, por lo que se hace un llamado a la conciencia colectiva para garantizar el bienestar de los animales y de la comunidad en general.

En el caso de los envenenamientos, comentó que algunos casos suceden por “venganza”, ya que tal vez el animal intentó atacar a la persona, le ladró o lo percibe como una amenaza, y suele desencadenar en la muerte, generalmente de perros, un acto injustificable que la ley en Chiapas puede castigar con hasta 11 mil pesos.

Esta multa es referencial, porque puede aumentar en función de la gravedad de los hechos, llegando al caso de otras formas de maltrato, como un criadero denunciado recientemente, en donde se aplicó la multa de 20 mil pesos y se inició un proceso contra el presunto responsable de este lugar.

Portillo alertó que las conductas de maltrato hacia los animales no deben ser minimizadas “revelan un problema psicológico, una conducta que puede ir en aumento hasta afectar a un ser humano, por eso no debe ser normalizado”, enfatizó.

También, recomendó responsabilidad al adquirir una mascota, como pensar en qué tipo de vivienda se habita, el ritmo de vida, si somos o no personas sedentarias, porque cada raza tiene necesidades específicas de espacio, de actividad física, y esto constituye elementos de bienestar para los animales.

Salud pública en riesgo

El envenenamiento masivo de perros y gatos en condición de calle, es más frecuente de lo que se ventila en las redes sociales, son casos que suelen presentarse con mayor frecuencia en comunidades rurales, y en el caso de Tuxtla Gutiérrez en las colonias de la periferia de la ciudad capital; según lo señalado por el médico veterinario zootecnista, Jesús Ramírez, representante de MediPets; al recordar que hace 10 años en la zona poniente de la ciudad capital se envenenaron a 12 perros y nunca se investigó al respecto.

“Esto no es nuevo, siempre se han dado los envenenamientos y la mayoría de ellos, se han dado de forma masiva, ahorita se han escuchado casos de envenenamiento en ciertas localidades y se hicieron virales, pero siempre nos han tocado casos por zona y no de una sola mascota sino de varias con la misma situación y de manera consecutiva en el mismo período”.

Esta práctica violenta de dejar alimentos envenenados, principalmente con raticidas, no solo tiene repercusiones para los animales en condición de calle también representan un riesgo para la salud de las personas que circulan cerca de la comida contaminada debido a que el veneno se puede adherir a la suela de sus zapatos o las mascotas que sacan a pasear, pueden contaminar sus patas y esparcir el tóxico dentro de las casas, y con ello presentarse un accidente fatal.

Pero no sólo implica el riesgo para la salud de los animales y de las personas sino un impacto ambiental que pone en riesgo los ríos y el suelo debido a que cuando llueve o simplemente se lavan las banquetas, los químicos son arrastrados por el agua y se dispersan generando una contaminación.

En este contexto, el especialista indicó que aun cuando se realizan campañas de esterilización de perros y gatos, es necesario trabajar en el tema de la cultura, debido a que este problema de salud pública se ha convertido en un círculo vicioso, en el que por una parte se esterilizan los animales y por otro lado la gente continúa dejando que se reproduzcan sin control.

Legislar el maltrato animal

En otras partes de México, el maltrato animal ya se considera un delito, con penas de hasta seis años de prisión. Sin embargo, en Chiapas, la falta de aplicación de la ley ha permitido que estos casos queden en el olvido.

En el recinto legislativo local fue presentada una iniciativa para reformar la Constitución de Chiapas y reconocer a los animales como “seres sintientes”, alineando la legislación estatal con la reforma federal aprobada en noviembre de 2023; la diputada local Andrea Negrón Sánchez, de Movimiento Ciudadano es la que está impulsando esta acción.

Durante su intervención, destacó que este cambio representa un paso crucial para la protección y bienestar de los animales en la entidad, sentando las bases para futuras leyes en la materia.

Negrón recordó que la propuesta fue anunciada en el marco de una marcha ciudadana en defensa de los derechos de los animales en la capital del estado, donde activistas y organizaciones exigieron medidas más estrictas contra el maltrato y el abandono. La iniciativa busca eliminar la clasificación de los animales como “bienes muebles” en el Código Civil estatal, con el fin de otorgarles reconocimiento jurídico como seres con capacidad de sentir dolor y emociones.

“Buscamos que Chiapas reconozca, al igual que la Constitución federal, que los animales son seres sintientes y, por lo tanto, sujetos a derechos. Esto permitirá trazar una ruta legislativa concreta para abordar el maltrato y garantizar su bienestar”, explicó la diputada.

Agregó que la reforma constitucional, aunque no define por sí misma sanciones, sí establece un marco legal sobre el cual se podrán construir normativas específicas para la protección de los animales.

Actualmente, el Código Civil clasifica a los animales como bienes muebles, lo que limita su protección legal. Negrón enfatizó que modificar su estatus en la Constitución es un primer paso para cambiar esta visión y fortalecer su defensa.

Sin embargo, aclaró que, para avanzar en normativas más específicas, la Federación debe primero promulgar la Ley General de Bienestar Animal, cuya expedición fue reservada desde noviembre pasado y que definirá las competencias de los estados en materia de conservación, protección y sanciones por maltrato.

“Nuestra reforma constitucional no interfiere con las facultades federales, pero sienta los cimientos locales. Aunque aún no contamos con cifras exactas sobre maltrato y abandono, es un problema visible en nuestro estado. Necesitamos que los municipios se sumen con acciones concretas, apoyando a rescatistas, promoviendo campañas de esterilización y fomentando la conciencia ciudadana sobre la importancia del bienestar animal”, urgió la legisladora.

La iniciativa, presentada formalmente en el Congreso de Chiapas, deberá ser discutida en comisiones antes de su posible aprobación. Negrón subrayó que, si bien el reconocimiento constitucional es un avance principalmente simbólico sin leyes secundarias, constituye el “primer piso” para exigir políticas públicas y garantizar que los animales sean protegidos de manera efectiva en la legislación estatal.

La duda, recae en reflexionar en ¿Cuántos animales más deben morir antes de que las autoridades actúen?

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