Karla García / Diario de Chiapas
Es fundamental que la población conozca cómo identificar los centros de rehabilitación para personas con adicciones que operan bajo condiciones adecuadas y cumplen con estándares profesionales y normativos y cuales no, antes de contratar sus servicios; pues se trata de la salud de sus familiares; afirmó José Antonio Chiñas Vaquerizo, director del Centro de Integración Juvenil (CIJ) en Tuxtla Gutiérrez.
Chiñas Vaquerizo explicó que existen diferencias claras entre los centros que brindan atención profesional y aquellos que funcionan únicamente como espacios de ayuda mutua, sin regulación estricta.
Señaló que los centros confiables deben apegarse a normas nacionales e internacionales, entre ellas la Norma Oficial Mexicana NOM-028, que regula la prevención, tratamiento y control de las adicciones en el país.
“Es un equipo médico-técnico que está regido por normatividad. Podemos identificar a aquellos que son profesionales y otros que no lo son”, indicó.
Chiñas Vaquerizo enfatizó que uno de los principales riesgos de acudir a centros no regulados es la posible vulneración de derechos humanos, así como la falta de calidad en la atención.
Detalló que un centro formal debe contar con personal capacitado, instalaciones adecuadas que cumplan con lineamientos de protección civil, así como reconocimiento legal ante autoridades de salud.
Entre los requisitos indispensables, mencionó, son Registro ante la Secretaría de Salud
Aviso de funcionamiento, Supervisión de instancias de regulación sanitaria, Registro ante la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAM); además de contar con personal acreditado y visible para los usuarios.
Asimismo, subrayó que los modelos profesionales integran no solo la atención al paciente, sino también el contexto familiar y social, al tratarse de un problema complejo que va más allá del consumo de sustancias.
En el caso de los Centros de Integración Juvenil, explicó que operan bajo un modelo integral que incluye investigación, prevención, tratamiento y rehabilitación, con más de cinco décadas de experiencia.
Este modelo contempla procesos de atención de mediana estancia, de aproximadamente tres meses, así como seguimiento a seis meses, un año o más, lo que permite evaluar la evolución de los pacientes y fortalecer su recuperación.
Además, destacó la vinculación con grupos de Alcohólicos Anónimos, los cuales forman parte del proceso de rehabilitación y contribuyen a mantener la abstinencia a largo plazo.
“El seguimiento es fundamental. Tenemos casos de personas que han logrado mantenerse sin consumo durante 30, 40 o hasta 50 años”, afirmó.
Finalmente, hizo un llamado a la población a informarse antes de elegir un centro de atención, y privilegiar aquellos que cuenten con respaldo institucional, normatividad vigente y un enfoque integral en la rehabilitación.










