Defienden legislación LGBTQ+

David Vázquez Hernández defendió la legislación a favor de la identidad de género y la prohibición de las mal llamadas “terapias de conversión”

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

El debate en torno a los derechos de la población LGBTQ+ y la protección de las infancias en Chiapas  se encuentra en un punto crucial.

Frente a las campañas de los sectores conservadores, David Vázquez Hernández, abogado especialista en derechos humanos de la población LGBTQ+, defendió la  legislación a favor de la identidad de género y la prohibición de las llamadas terapias de  conversión, subrayando que estas  medidas  no  vulneran la patria potestad, sino que protegen a los menores de edad.

El especialista contextualizó que el reconocimiento de la identidad de género en Chiapas es una deuda histórica en materia de derechos humanos.

Explicó que este avance es fundamental si se toma en cuenta que más de 20  estados en la republica  ya permiten a las personas trans adecuar legalmente sus actas de nacimiento y otros documentos oficiales.

Para Vázquez Hernández, armonizar las leyes locales con este panorama nacional es un paso indispensable para garantizar la dignidad y la certeza jurídica de una comunidad históricamente vulnerada.

Sin embargo, el abogado denunció que el discurso público actual se está distorsionando de manera deliberada, particularmente en lo que respecta a la ley que prohíbe y sanciona los Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual e Identidad de Género (ECOSIG).

Sobre esto fue enfático al aclarar que esta legislación tiene como único objetivo proteger a las infancias para que no sean sometidas a tratos degradantes, discriminación o tortura psicológica cuando manifiestan una orientación sexual o identidad de género diversa. Asimismo, desmintió categóricamente que la reforma reste autoridad a los padres y madres de familia, señalando que la verdadera intención es frenar las prácticas indignas promovidas por los grupos religiosos más radicales y desacreditadas por la ciencia médica mundial.

Esta lucha no le es ajena; compartió que su defensa técnica parte de una profunda vivencia personal.

Vázquez Hernández relató que durante su niñez fue blanco constante de burlas, ataques y mensajes de odio, lo que en su momento le sembró la idea de que debía cambiar para encajar y  no asumirse como gay.

Este proceso fue especialmente complejo al haber crecido en un entorno profundamente religioso dentro de la Iglesia de los Adventistas del Séptimo Día.

“Recuerdo que influenciado por este entorno y ante los ataques, yo le pedía a Dios todos los días que me cambiara, lo  cual no sucedió. Eso para mí significa que Dios me quiere así como soy o que simplemente no había nada que cambiar”, rememoró el abogado.

Desde la perspectiva científica, el experto desmontó los mitos que pregonan los sectores extremistas.

Aseguró que no existe ninguna “agenda homosexual” y que es biológicamente imposible cambiar la orientación o preferencia de una persona.

Explicó que, si bien la ciencia, la medicina y la psicología aún no determinan una causa única por la cual una persona  nace con una orientación sexual distinta a su género, la comunidad científica internacional tiene total certeza de que la orientación sexual no se “contagia” ni se adquiere por convivencia social.

Por ello, alertó que las posiciones radicales de los grupos conservadores representan una regresión muy peligrosa para la salud pública y social.

Recordó que la homosexualidad fue eliminada hace décadas de los catálogos de enfermedades mentales en los manuales médicos globales.

Al difundir la idea de que la diversidad sexual se puede “corregir”, los extremistas vuelven a patologizar identidades sanas, reviviendo conceptos obsoletos y peligrosos que validan la violencia.

Finalmente, el defensor de los derechos humanos lamentó que el encono de los discursos de odio  nuble la empatía básica, haciendo olvidar que las personas LGBTQ+ tienen familias, hermanos y padres, y que muchas veces forman parte de esos mismos hogares religiosos que hoy los rechazan.

En ese sentido, Vázquez Hernández lanzó un mensaje de conciliación y derribó el mito de que la fe y la diversidad son incompatibles, afirmando que una persona de la diversidad sexual sí puede vivir su espiritualidad plenamente en espacios que sean verdaderamente incluyentes.

“La diversidad sexual y de género no están peleadas con la religión; son las personas conservadoras las que generan esta división. Sin embargo, existen iglesias con feligreses muy incluyentes que no respaldan estos dichos discriminatorios”, concluyó.

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