Desabasto, una forma de eutanasia

Arzobispo criticó a paradoja de que se discuten leyes para “terminar con la vida y con el sufrimiento” antes de garantizar una atención digna y oportuna

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

Al comparar el desabasto de medicamentos, en particular para pacientes oncológicos, como “una forma de eutanasia”, el Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, José Francisco González González, argumentó que es contradictorio promover leyes que aborden el final de la vida cuando el sistema de salud no garantiza ni siquiera lo más básico.

En una crítica directa a la reciente aprobación de la Ley de Voluntad Anticipada en Chiapas, y la posibilidad de que la eutanasia se discuta a nivel federal, el clérigo argumentó que el sector salud requiere inversión, y eso es prioritario sobre temas como la Ley de Voluntad Anticipada y la posibilidad de que se debata la eutanasia a nivel nacional.

Según el prelado, la falta de fármacos, especialmente para pacientes con cáncer, es una dolorosa realidad que afecta a miles de personas en todo el país. “Aunque oficialmente se dice que hay abasto, quienes acuden a surtir sus recetas viven otra realidad”, señaló González González.

Esta carencia, a su juicio, representa un fracaso del sistema que, en lugar de favorecer y prolongar la vida, orilla a los pacientes a una situación de sufrimiento y abandono.

En este sentido, criticó la paradoja de que se discuten leyes para “terminar con la vida y con el sufrimiento” antes de garantizar una atención digna y oportuna. En su opinión, el enfoque debe estar en la inversión en salud y en mejorar la atención a la población, protegiendo la vida hasta donde sea posible.

González González también abordó el tema del sufrimiento humano, argumentando que existe “un lavado de cerebros” para evitarlo a toda costa. “El dolor puede ser bueno como un medio de expiación, por eso debemos vivir hasta el último aliento”, afirmó.

Expresó su preocupación de que estos cambios legales traten a los seres humanos como “objetos desechables”, que pueden ser descartados cuando “se les descompone” el cuerpo.

El Arzobispo concluyó que proteger la vida es invertir en el sistema de salud.

“Necesitamos lo contrario, proteger la vida y que haya inversión en salud para favorecer los tratamientos de los pacientes”, destacó.

Su posición pone en el centro del debate la responsabilidad del Estado de proveer una atención médica integral antes de considerar opciones legislativas que, en su perspectiva, pueden generar más daño que beneficio.

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