Marco Alvarado/Diario de Chiapas
Las víctimas de la desaparición forzada son el otro recuerdo en las festividades de noviembre, ya que están silenciados en un limbo para sus familias.
De acuerdo con el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), la desaparición forzada es una grave violación de derechos humanos, por la que miles exigen justicia, verdad y memoria.
Esta organización destaca que en Chiapas la desaparición forzada se acrecentó a partir del año 1994, año del que continúa el registro de 34 personas desaparecidas en la zona baja del municipio de Tila.
Mientras que, actualmente, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, del 1 de enero del 2020 al 31 de julio de 2022, en Chiapas hay un registro de 688 personas desaparecidas o no localizadas, la mayoría provenientes de los municipios de Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Comitán, Frontera Comalapa y San Cristóbal de Las Casas, con las mayores cifras.
Situación grave que va en aumento en los municipios de la frontera con Guatemala, advierte el Frayba, y que la problemática va en aumento, en medio de una crisis de violencia provocada por grupos criminales.
Pese a que en agosto pasado se instaló el Sistema Estatal de Búsqueda de Personas, para el Frayba el Estado mexicano tiene poca o nula capacidad para atender la exigencia de los colectivos y familiares de personas desaparecidas que, en un contexto nacional de profunda crisis de derechos humanos, con un registro de más de 100 mil desaparecidos en el país, piden conocer el paradero y no terminar con las búsquedas.










