- La geografía del estado, caracterizada por sus laderas con fuertes pendientes, convierte al suelo en un polvorín
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
La temporada de lluvias y ciclones representan un riesgo en varios municipios del estado, debido a la combinación de geografía montañosa y la creciente actividad humana.
Como lo han señalado expertos en el área ambiental, la deforestación y el cambio de uso de suelo son factores clave que agravan la vulnerabilidad de la región.
La geografía del estado, caracterizada por sus laderas con fuertes pendientes, convierte al suelo en un polvorín.
Cuando las lluvias se intensifican, el terreno se satura, aumentando la probabilidad de deslaves que amenazan a comunidades enteras.
A este factor natural se suma el desbordamiento de ríos y cuerpos de agua, que provocan inundaciones pluviales y fluviales a lo largo de la entidad.
Históricamente, las regiones más afectadas han sido el Soconusco y la Sierra Madre. Municipios como Tapachula, Mapastepec, Acapetahua, Huixtla y Unión Juárez han sufrido estragos por el embate de ciclones provenientes del Pacífico, como lo fueron el huracán Stan en 2005 y Mitch en 1998, que dejaron un rastro de destrucción.
El desbordamiento de ríos como el Texcuyuapan y el desprendimiento de laderas son una constante en estas zonas.
La situación es similar en la región de la Costa, donde la deforestación y el cambio de uso de suelo agravan los efectos de las lluvias en localidades como Tonalá, Pijijiapan, Arriaga y Villa Comaltitlán.
La tala de bosques para la agricultura, ganadería y urbanización acelerada ha eliminado la cubierta vegetal que, de manera natural, ayuda a retener el agua en el suelo, lo que acelera la erosión y hace el terreno más vulnerable.
Por su parte, la región de los Altos también ha visto un aumento en su vulnerabilidad. Su topografía montañosa, combinada con una alta densidad de población asentada en zonas de riesgo, crea un escenario de peligro latente.
Durante las lluvias intensas, los suelos inestables y la deforestación provocan movimientos de ladera que ponen en riesgo a miles de habitantes.










