Ainer González / Diario de Chiapas
En Tuxtla Gutiérrez, varios edificios antiguos y terrenos baldíos se han convertido en un riesgo para la población, especialmente durante la temporada de lluvias, debido al deterioro progresivo de sus estructuras.
En zonas como el barrio San Roque y el bulevar Belisario Domínguez, es evidente que algunos inmuebles presentan daños significativos, los cuales se agravan con las precipitaciones. Este deterioro no solo aumenta la posibilidad de colapsos, sino que también ha propiciado que estos predios sean ocupados como refugio por personas en situación de calle, generando problemas asociados a actividades ilícitas e incluso incendios.
La diputada local Catalina Aguiar Álvarez recordó que, en años anteriores, en algunos de estos espacios se registraron casos de acoso callejero e intentos de privación de la libertad contra mujeres, lo que motivó la implementación de una campaña de prevención. En ese entonces, diversos negocios se sumaron ofreciendo apoyo a personas que se sintieran en peligro.
Sobre el riesgo estructural que representan estos edificios, la legisladora hizo un llamado a las autoridades competentes para que actúen de manera preventiva, ya sea mediante la rehabilitación, el acordonamiento o la colocación de señalamientos. Advirtió que, en muchos casos, no existen advertencias visibles para peatones, lo que incrementa la posibilidad de accidentes.










