El amor no duele; es al aferrarse

“El amor debe ser incondicional ya que en el momento que la otra persona tome la decisión de partir, no debería de doler sino de aceptación”: Sandra Zenteno.

Carlos Rosales/ Diario de Chiapas
En una emisión del programa “Chiapas a Diario” con Viridiana Alonso y Fernando Cantón, se entrevistó a la psicóloga Sandra Jiménez Zenteno.
Durante la entrevista, se habló sobre la importancia de amarse uno mismo antes de dar amor a alguien más y también sobre las pasadas relaciones cómo afectan a la persona a futuro y si realmente el amor duele.
La psicóloga comentó que principalmente la persona debe tener un autoconocimiento constante de él o ella misma en el amor y a partir de ahí dijo que es importante saber dónde la persona se ubica en este sentimiento antes de amar a alguien más.
“El amor en sí no debería de doler ya que es la energía más poderosa y es la luz, lo que duele en realidad es el aferramiento y es lo que hace que nos duela en una relación y lo detrás de ese apego. Entonces, se debería analizar cuál es la necesidad que hay de que me quieran de esta manera y no de la manera del que otro pueda”, acotó.
Recalcó que el amor debe ser incondicional ya que en el momento que la otra persona tome la decisión de partir, aclaró que no debería de doler sino de aceptarlo, lo cual es muy complicado para muchas personas hacer eso.
Indicó que varias personas no aman desde el corazón, sino desde una idea o condicionamiento. El amor es dejar ir y que la otra persona tenga libertad de elegir, la necesidad básica en el amor es sanar heridas, pero existe también el mal amor.
“Hay muchas cosas que perjudican a las relaciones como es el querer tener a la persona todo el tiempo a lado cuando uno quiere también tener su espacio. De igual forma, si las relaciones se hacen para tapar a otra relación y es lo peor que se puede decir ya que solo se está tapando la herida y no hacerse responsable de lo que está pasando”, puntualizó.
Recomendó a los ciudadanos a dar amor todos los días no solo con detalles sino con una sonrisa o algún abrazo que es mucho más poderoso para nutrirlo.

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