En Chiapas, las escuelas públicas son espacios fundamentales para formar, construir y transformar a niñas, niños, jóvenes y adultos que buscan conocer el mundo a partir de nuevos conocimientos, aunque, hay quienes la “intoxican” al anteponer (sus) intereses personales antes que los sociales, tal como lo sucedido en el municipio de Bochil, en donde se evidenció —nuevamente— la proliferación de drogas tradicionales y de diseño dentro de los espacios en donde se apuesta por una educación transformadora.
Ainer González / Diario de Chiapas
La venta, distribución y consumo de psicotrópicos (sustancias químicas) en el municipio de Bochil, es un “secreto a voces” que se ve y se escucha —todos los días— por las calles y avenidas de esta localidad, así como en las escuelas que tutela la Secretaría de Educación Pública Estatal (SE).
Bochil, es una localidad de Chiapas con menos de 38 mil habitantes que ha crecido a la par de las necesidades de la población, y una de estas —que si bien se conocen y se comentan entre los paisanos— ha sido la comercialización de drogas, en el que muchas personas prefieren no abordar el tema por miedo y otros por mera complicidad, sostiene Carlos, un joven oriundo de la comunidad de Agua Bendita, quien revela que dentro de su pueblo y de la cabecera municipal siempre se “ven cosas extrañas”.
“Lo de los estudiantes que fueron drogados no es algo nuevo, porque hace unos meses pasó algo igual con un par de estudiantes de esa misma escuela… en el municipio hay mucha gente que consume y vende drogas, y los policías saben que estas cosas extrañas que suceden es por la droga, pero esto pasa en todos lados”, explica Carlos, quien por temor a represalias omitió su verdadero nombre.
17% de los jóvenes de secundaria y bachillerato han consumido drogas alguna vez en la vida. 18.6% son hombres y 15.9% son mujeres
Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes
INCERTIDUMBRE Y/O ZOZOBRA
A 17 días de que 110 estudiantes de la Escuela Secundaria del Estado “Juana de Asbaje” de Bochil, resultaran intoxicados por ingerir sustancias cuyo origen no ha sido aclarado, la incertidumbre y la zozobra ciudadana predomina en el municipio.
Ana Janette, madre de familia de la Escuela Secundaria “Juana de Asbaje”, considera que los síntomas de intoxicación que presentó su hija y los otros 109 niños y niñas el día viernes 7 de octubre dentro la escuela, obedecen al abuso de alguna droga ya que este caso no es aislado, dado a que el director y los docentes han conocido con anterioridad de otros casos, pero que como en este, la verdad no es precisa por falta de pesquisas y seriedad para tratar estos temas de salud pública-educativa.
De tal forma, la madre de familia sostiene que ese día los 110 niños y niñas fueron drogados con alguna sustancia química, de la cual los estudiantes ni los tutores saben con exactitud cuál o cuáles les fueron suministradas en el garrafón y en sus botellas de agua, mientras se encontraban en receso.
“Muchos alumnos sabían que iban a tener revisión de mochilas, me quiero imaginar que los niños que llevaron eso, o no sé quién sea que lo haya llevado para que no los encontraran los empezaron a llenar los botes me imagino, ya sea del garrafón en el salón o de los botes… salen todos a receso, dejan abierto los salones, entran de un salón entran de otro salón”, expuso en entrevista para Diario de Chiapas.
Asimismo, Miguel de Jesús, padre de familia en la Escuela Secundaria “Juana de Asbaje”, refiere que lo acontecido en el plantel el día 7 de octubre, sólo exhibe la falta de atención e interés de la Secretaría de Educación Pública Estatal para tratar el tema de las drogas, ya que la dependencia ha tenido reportes de estudiantes que venden y consumen mariguana al interior y exterior de esta escuela.
“En esa escuela no han hecho eso (revisión de mochilas) desde la vez pasada que pasó con los brownies, dijeron pues que se les metió el chamuco a los chamacos… ahorita ya quieren hacer de todo, ahora sí de que el niño se murió ya quieren tapar el agujero”, asiste en entrevista para Diario de Chiapas.
“YA NO QUIERO ACORDARME DE ESO”
Por su parte, Alexandra, estudiante de la Escuela Secundaria, recuerda ese día como el más feo que haya vivido, ya que por más que resista a no acordarse de esa tarde-noche, los destellos aparecen cuando resuenan las sirenas de patrullas por su casa o en donde se encuentre.
Tras ser atendida en el Hospital Rural del IMSS de Bochil, señala que fueron 10 días para que los efectos de la intoxicación fueran cediendo, y pese a que los mareos, náuseas y desmayos ya no se han presentado, registra por momentos episodios de euforia y somnolencia.
“En el transcurso del tiempo que ha pasado no me gusta escuchar la patrulla porque me acuerdo de ese día, y ya no quiero acordarme de eso. Me recaí creo que fue el lunes de la semana pasada y pues me volvieron a llevar a urgencias porque me volví a desmayar, pero ya me siento mejor”, comenta.

A casi tres semanas de no asistir a clases por la suspensión indefinida de actividades escolares, Alexandra opina tener miedo y desconfianza de regresar a las aulas de la escuela, ya que la memoria individual como colectiva de sus compañeros, los arrastra a ese día que los drogaron.
“Pues todo iba bien hasta que sucedió eso que metieron la droga en la escuela, y pues yo quisiera regresar pero que ya no suceda eso”, confiesa para el micrófono de este medio de información.
DROGAS TRADICIONALES VS DROGAS DE DISEÑO
Si bien la venta y consumo de estupefacientes se ha expandido en todo el territorio mexicano, las denominadas “drogas de diseño” han llegado a cambiar el mercado de drogas de forma drástica, esto a partir de la incursión de sustancias como el fentanilo (droga arcoíris) o las metanfetaminas (cristal) para tratar de desahogar los canales de distribución de las drogas tradicionales como la marihuana y la cocaína, resalta Yuriria Rodríguez, investigadora en materia de prevención del terrorismo y el crimen organizado.
La especialista apunta que el tema de las intoxicaciones masivas en las escuelas se está convirtiendo en un fenómeno cíclico alarmante, en el que poco se dice de la existencia de lugares donde hay adictos (consumidores) reales, y entre ellos se encuentran los más jóvenes, lo que resulta un problema muy grave.










