La hipertensión arterial representa un grave problema de salud pública en Chiapas, a pesar de que sus cifras de diagnóstico a menudo no reflejan la magnitud real del riesgo
Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
La hipertensión arterial, conocida como “el asesino silencioso”, representa un grave problema de salud pública en Chiapas, a pesar de que sus cifras de diagnóstico a menudo no reflejan la magnitud real del riesgo.
Más allá de su prevalencia, esta condición es un factor determinante en las principales causas de muerte en el estado: las enfermedades del corazón y la diabetes.
Según un estudio reciente, Chiapas ocupa el séptimo lugar a nivel nacional en mortalidad por enfermedades cardiovasculares, una estadística directamente relacionada con la alta incidencia de hipertensión.
Esta enfermedad no solo incrementa el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares, sino que también agrava padecimientos como la diabetes, creando un ciclo de comorbilidad que afecta de manera crítica la calidad de vida y la esperanza de vida de la población chiapaneca.
Especialistas de salud coinciden en que la prevalencia de hipertensión en la región está estrechamente ligada a los malos hábitos alimenticios, en particular al consumo elevado de sal.
Por ejemplo, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advierte que el exceso de sodio en la dieta incrementa la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares y renales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo diario de menos de cinco gramos de sal, lo que equivale a poco menos de una cucharada cafetera.
Sin embargo, la mayoría de la población supera con creces esta cifra, no solo por la sal que se añade directamente a los alimentos, sino también por el alto contenido de sodio oculto en productos procesados y ultraprocesados.
Para combatir este problema, las autoridades de salud y expertos recomiendan optar por alternativas más saludables.
En lugar de sazonadores industriales, se aconseja utilizar especias naturales como pimienta, orégano, cilantro, ajo, cebolla y limón.
Este simple cambio en la dieta puede marcar una diferencia significativa en la prevención de enfermedades crónicas, permitiendo a los chiapanecos llevar una vida más larga y saludable.










