El objetivo: poder “amarrar” al ser amado

Invocaciones y lociones de nombres exóticos. Hay una variedad de armas para los que se aferran a tener a alguien. Tal vez son aquellos que no comulgan con aquella frase que José José cantó durante tantos años, un hecho que aunque musicalizado no deja de ser verdad: que el amor, como todo en la vida, también se acaba.

Marco Alvarado/Diario de Chiapas
Un ritual en el que la representación de un falo es custodiado por dos veladoras para “crear un círculo”, y apoyado en él la fotografía de su hombre, con la promesa de que su deseo será solo para ella y no tendrá ni la voluntad para dejarla, es a lo que recurrió Verónica para “amarrar” al hombre con el que vive.
Una acción de revancha porque ella cuenta que sabe de al menos dos infidelidades con mujeres más jóvenes. Que su pareja bebe muy seguido, y culpa a un embrujo de volverlo un tonto.
Ahora confía en que este ritual, del que solo ofrece algunos detalles, servirá para dejarlo en ridículo cada que pretenda una conquista, porque va dirigido a dejarlo flácido, y que vuelva a casa avergonzado, pero que al verla sienta ese deseo y las ganas de saciarse.
Por esta arma de control de pasiones dice que pagó tres mil pesos. Además, el que hizo este ‘trabajo’ también le reveló que su marido bebe tanto porque una de las mujeres con las que se acostó “lo embrujó con ganas de beber para pensar en ella”, y que por eso la busca en la cantina, donde trabaja como mesera.
Ahora que recurrió a fuerzas misteriosas Verónica cree que matará dos pájaros con este contraataque; podrá convencer a su hombre de que ya no beba, de que es mejor que esté con ella en casa, y así tenerlo enfocado en trabajar y llegar con dinero.
Mientras que de su rival cuenta que “pude haberle causado algo a la que lo embrujó, pero no quise, es una de esas muchachitas de cantina y no vale la pena gastar más, ahora que si insiste, también sé cómo ponerla quieta”.
Si llegó hasta esto lo justifica como una acción después de dos divorcios y dos hijos, penurias económicas, pero muchas ganas de estar mejor, confiando en que podrá recuperar al hombre del que se enamoró, al que conoció en una de las rutas que llevan pasaje al norte de la capital.
Omite detalles sobre él para no alertarlo, y que no sepa que eso que “va a sentir” es porque lo ‘trabajó’ hace poco.
Piensa que si logra que vuelva a ser trabajador y ‘cumplidor’ habrá valido la pena el gasto, porque “lo hicieron mal hombre” por envidia, porque nunca falta “la que desea al hombre ajeno y más si es trabajador”.
Además, para que este acto mágico tenga más fuerza, compró una loción “para dominar la voluntad”, que debe ponerse antes de irse a dormir con él, y un jabón íntimo “que los pone como perros”, le aseguraron.
Todo un kit de dominación de voluntades, de un apego enorme y de un profundo miedo a no tener pareja, al que esta mujer de 42 años entregó sus esperanzas con tal de estar con ése al que ama y al que un día, en una borrachera, se lo descarriaron.
“Lo que más buscan es amarrar amor”, cuenta Cecilia Sánchez Santiago, quien vende algunos productos místicos y “atrayentes”, además de artículos religiosos y algo de remedios naturales en un local del mercado Rafael Pascacio Gamboa, en el centro de esta ciudad.
Ella dice que ya no ofrece productos más fuertes, aunque antes sí, porque cree que es mejor confíar en la voluntad de Dios, y que las cosas del amor es un tema de dos, que se da o no, por eso ofrece cosas más sencillas como lociones, veladoras y esencias, para el amor, la buena suerte o el trabajo.
Ayudas que sí son muy solicitadas, principalmente por mujeres que quieren atraer y retener a alguien “no tanto los hombres, creo yo que por pena”; un potencial mercado contra las temidas soledades del mundo actual.
Dice Cecilia que algunas clientas buscan algo más fuerte después de haber comprado un San Antonio y ponerlo de cabeza para que se apresure a darles un amor; otras porque la relación va de mal en peor pero no quieren estar sin su pareja, solo que su oferta ya no escala en ámbitos más fuertes: si quieren intervención de espíritus y otras cosas deberán buscar en otra parte.
“Como hay mucha infidelidad la gente está buscando desesperada en las cosas místicas, ya no saben ni qué hacer, aunque las relaciones son de dos, y pues sí da cosa ver que vienen desesperadas a buscar una loción, una veladora o polvos atrayentes”.
También resulta sorprendente que en tiempos de terapia, ayuda psicoemocional y nuevos enfoques respecto a lo que significa estar en pareja y el amor propio, el mercado esotérico tenga tanta demanda para hacer amarres y buscar, si no el amor del otro, al menos sí doblegar su voluntad.

Hay una oferta extensa de productos que prometen eso. Prácticamente todos dirigidos contra el hombre, al que prometen volverlo un “lengua de perro”, domesticable, de un miembro fuerte, con un deseo insaciable, y de los pocos que se ofrecen para tener efecto en las mujeres, la promesa es que serán “mansas” en la cama o, en el extremo, “darán las nalgas” a la menor insinuación.
Todo un catálogo de aromas, nombres y promesas que se venden en volúmenes y sostienen un mercado muy solicitado.
Valeria, una vendedora de artículos esotéricos cuya tienda se ubica a dos cuadras de la 9a Avenida Sur, cuenta entre su oferta con imágenes de la Santa Muerte, Jesús Malverde, textos esotéricos, atrayentes de la buena suerte y buenas vibras y, claro, un arsenal místico para que el hombre se doblegue.
También ella corrobora que la mayoría de sus clientes son mujeres. “Vienen a buscar cosas para hacer amarres, para endulzar a su pareja y que no las deje, compran sus cosas para trabajarlos y sí, hay quienes vuelven contando que les funcionó, entonces compran más”.
Los precios de sus productos son variados. Por cierto, ella también vende una réplica de un miembro masculino que usan para hacer “amarres”, como el que contó Verónica.
La pieza que ahora tiene cuesta 70 pesos, y dice que le untan aceites mientras recitan algunas palabras para volverlo inactivo, o un miembro muy potente.
Sin embargo, cuenta que en su experiencia ha visto tantas situaciones que algunas rayan en lo cómico, como cuando dos mujeres que luchaban por el mismo hombre compraban en su tienda, cada una desde su trinchera, sin saber que llevaban casi las mismas lociones y pócimas, mientras el objetivo de su disputa también acudía a comprar “protecciones” contra las malas vibras y para tener buena suerte. Del final de esta historia no supo más.
Sobre esto opina que “viendo las cosas que yo veo, no amarraría a nadie, mejor ahí que quede; en todo caso es mejor atraer las buenas vibras, que vengan cosas buenas, más que quedarse con alguien a la fuerza”.
Sin embargo, mientras cuenta su testimonio no dejan de llegar las cajas con más productos, y una clienta paga una cuenta de tres mil pesos en veladoras, inciensos y aceites para este 14 de febrero.
Invocaciones y lociones de nombres exóticos. Hay una variedad de armas para los que se aferran a tener a alguien. Tal vez son aquellos que no comulgan con aquella frase que José José cantó durante tantos años, un hecho que aunque musicalizado no deja de ser verdad: que el amor, como todo en la vida, también se acaba.

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