El plomo no se ve a simple vista y no tiene olor. Este metal se utiliza para mejorar pinturas y pigmentos en algunos juguetes
Marco Alvarado/Diario de Chiapas
El contacto con una cantidad alta de plomo puede ocasionar en los niños y niñas manifestaciones neurológicas, daño renal y de médula ósea; también, aunque sea en bajas cantidades, puede producir anemia y disminución en el coeficiente intelectual a largo plazo.
Uno de los riesgos de contacto está en los juguetes, de ahí que la recomendación sea adquirirlos en establecimientos donde los ofrezcan con empaques y marcas, que señalen la ausencia total de plomo, especialmente en aquellos juguetes para bebés.
Como lo advierte la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), este metal pesado podría ser ingerido por las y los niños, quienes en etapas tempranas suelen morder, chupar o ingerir accidentalmente los productos, o por la simple manipulación de un juguete contaminado.
En México, el Laboratorio Nacional de Referencia es el que realiza estas pruebas para verificar que los juguetes no sean un riesgo para la salud de niñas y niños.
En este caso, se llevan a cabo pruebas para detectar la peligrosidad que pudiesen representar las piezas en función de su tamaño, y pruebas especiales para identificar plomo que comúnmente se aplica como recubrimiento en las superficies, así como en etiquetas, cartón, cuerdas, vestuario y demás accesorios integrados.
Sin embargo, algunos de estos elementos no están presentes en juguetes que se venden en la vía pública, y estos podrían ser un riesgo, porque se desconoce el origen de la pintura y plástico utilizados.










