Más allá de la fe, la Madre Ann y su comunidad hicieron grandes aportes culturales, además de inventos interesantes de ingeniería.
Francisco Félix Durán / Diario de Chiapas
El Testamento de Ann Lee, es una película dirigida por la noruega Mona Fastvold y protagonizada por la estadounidense Amanda Seyfried, donde nos narran la vida de la Madre Ann, una de las pocas líderes religiosas de la historia y representante de la comunidad Shaker, quienes creían en que la Segunda Venida de Jesucristo era inminente y que Dios regresaría en forma de mujer, para muchos esa mujer era la protagonista de esta historia.
El filme es un musical y aunque no soy fan de este género, debo decir que está completamente justificado porque la comunidad Shaker era conocida por sus composiciones musicales y sacudirse al alabar a Dios, obviamente aquí hay coreografías y alabanzas melodiosas.
En ese contexto, el guion fue armado con diversas historias contadas por la ya escasa comunidad religiosa mencionada, usando las letras de sus alabanzas y los mitos sobre los milagros de su líder religiosa, quien promovió como pilares fundamentales de su fe la igualdad, el trabajo colectivo, el celibato y la abstinencia sexual absoluta.
Algunos historiadores suponen que la Madre Ann generó el rechazó al sexo, cuando en su infancia al vivir en hacinamiento con su familia observaba a sus padres teniéndolo, además de que al casarse perdió al nacer o al poco tiempo a cuatro hijos, lo que tomó como una señal divina y se unió a la comunidad inglesa Shaker.
Perseguida y encarcelada por blasfemia en varias ocasiones, cumplió uno de sus milagros más populares, durante un juicio entrevistada por magistrados y eruditos religiosos habló en 72 lenguas diferentes y en prisión tuvo una revelación que la llevó a mudarse a Estados Unidos.
Lo que he contado hasta ahora no son spoilers, son parte de la historia real de este personaje para adentrarlos al filme, pero hay otras cosas que deben saber, como que la Madre Ann fue analfabeta y sus milagros contaron con testigos, así como sus revelaciones que bien pudieron ser casualidades.
Por otra parte, está comunidad se fue extinguiendo por su misma doctrina, al no tener relaciones sexuales no procrearon ni formaron familias, se mantuvo activa con nuevos adeptos y participación en el funcionamiento de orfanatos que se perdieron con el tiempo. Hoy son contados los que aún creen en Ann Lee.
Finalmente, este enigmático personaje que quizás no figura en los anales de la historia por ser mujer falleció un 8 de septiembre de 1784, posteriormente los Shakers vaticinaron la Segunda Venida para 1792 y luego para 1794. Más allá de la fe, la Madre Ann y su comunidad hicieron grandes aportes culturales, además de inventos interesantes de ingeniería.










