Embovedados, de solución urbana a riesgo de colapso

  • Sirvieron para canalizar arroyos y permitir el crecimiento de la ciudad; lluvias representan un peligro 

Karla García / Diario de Chiapas

Los embovedados construidos en Tuxtla Gutiérrez hace casi 50 años, como parte de las obras de urbanización y control hidráulico, actualmente representan un riesgo importante de inundaciones y colapsos estructurales, así lo advirtió Romeo Palacios Suárez, presidente de la Asociación Nacional de Profesionales en Resiliencia.

En este sentido, explicó que estos sistemas fueron diseñados originalmente para cubrir y canalizar arroyos naturales, principalmente afluentes del río Sabinal, con el objetivo de facilitar el crecimiento urbano y el desarrollo de vialidades y viviendas sobre esas zonas.

Sin embargo, señaló que con el paso del tiempo la ciudad creció aceleradamente y los escurrimientos superficiales se triplicaron, rebasando la capacidad hidráulica para la que fueron construidos.

“Estos embovedados han sido sobrepasados en su capacidad hidráulica, porque los escurrimientos superficiales se incrementan proporcionalmente al crecimiento urbano. No quiere decir que esos embovedados los diseñaron mal en un principio, sino que los diseñaron para las condiciones que existían 50 años atrás. Después de cinco décadas, los escurrimientos superficiales se han triplicado”; señaló.

Indicó que varios de los embovedados fueron construidos con ladrillo rojo y otros materiales que actualmente presentan desgaste y erosión, además de daños ocasionados por la presión del agua y los cambios bruscos en la dirección de los cauces.

Mencionó que los principales riesgos en temporada de lluvias son inundaciones, socavones y colapsos de viviendas o edificios construidos sobre los arroyos embovedados, como ocurre en algunos tramos del arroyo San Roque y otras zonas de la capital.

 “El embovedado provoca una desviación abrupta del arroyo que, al desviarse, hace que la superficie del agua se separe de la pared, en ese espacio se crean presiones negativas. Esas presiones negativas actúan como una succión, arrancan un pedazo del tubo, arrancan un pedazo del embovedado que a veces han sido construidos con tabique, con ladrillo rojo principalmente, entonces provocan el boquetón. Comienzan a arrastrar todo el suelo alrededor y luego el colapso”; explicó.

Debido a los riesgos, a nivel internacional se ha establecido que ríos y arroyos ya no deben ser embovedados, sino dejar que corra libremente. Aunque, los que ya existen, además de repararlos, en necesario mejorar el proceso de infiltración desde donde nace la cuenca.

“Pero sí podemos atenderlo arriba. Donde nace en la cuenca, hacer un sistema de manejo y control, de tal forma que cuando llegue el agua aquí, llegue dosificada, regulada. eso va a evitar inundaciones porque la sección hidráulica que ahora tiene, pues con ese gasto regulado va a fluir perfectamente bien”; concluyó.

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