En riesgo la desaparición de la jícara

  • Productores alertan sobre la disminución de su cultivo y consumo; llaman a las nuevas generaciones a preservar esta tradición agrícola y cultural

Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas

Productores alertan sobre la disminución de su cultivo y consumo; llaman a las nuevas generaciones a preservar esta tradición agrícola y cultural.

La jícara, conocida en algunas regiones de Chiapas como tol, enfrenta una disminución tanto en su producción como en su consumo, situación que ha encendido las alertas entre productores y promotores de la agricultura tradicional, quienes buscan rescatar este producto emblemático antes de que desaparezca de la vida cotidiana de las familias chiapanecas.

Victoria Gómez Robledo, integrante de la Escuela Agroecológica Campesina de Berriozábal y productora de una escuela de campo, señaló que la jícara se ha ido perdiendo terreno con el paso de los años.

Explicó que este fruto, utilizado históricamente para elaborar recipientes naturales, formó parte de la vida diaria de generaciones enteras. Sin embargo, la llegada de productos industriales y plásticos provocó que cada vez menos personas lo utilicen en sus hogares.

“Antes las familias conservaban el agua fresca, las tortillas y otros alimentos en recipientes hechos con jícara. Hoy son pocas las personas que continúan utilizándola”, comentó.

Un cultivo que sobrevive gracias a los campesinos

De acuerdo con la productora, actualmente son principalmente los agricultores quienes continúan sembrando la jícara, manteniendo viva una tradición que forma parte de la identidad cultural de Chiapas.

Detalló que la planta se cultiva junto con otros productos agrícolas y requiere cuidados constantes para evitar daños por plagas, depredadores e incluso robos durante su desarrollo.

A pesar del interés que despierta entre visitantes y consumidores, señaló que las ventas siguen siendo limitadas.

“Muchas personas preguntan por ella, les llama la atención, toman fotografías, pero al final no la compran”, lamentó.

Además de su uso doméstico, la jícara tiene una importante presencia en las artesanías y tradiciones chiapanecas. En municipios como Chiapa de Corzo es utilizada para elaborar piezas decorativas que son lijadas, lacadas y pintadas para festividades y expresiones culturales.

Los precios de una jícara pueden iniciar alrededor de los 100 pesos, aunque aumentan cuando reciben algún proceso artesanal.

Victoria Gómez destacó que el consumo suele incrementarse durante fiestas patronales y celebraciones tradicionales; sin embargo, durante la mayor parte del año la demanda es baja.

“Tenemos las semillas y todavía estamos a tiempo de rescatarla. Lo importante es volver a sembrarla y utilizarla. En lugar de plástico o unicel, podríamos tener una jícara en nuestras mesas como se hacía antes”, expresó.

Productores coinciden en que preservar la jícara no solo representa conservar una tradición ancestral, sino también fortalecer el consumo local y mantener vivas prácticas sustentables que durante décadas formaron parte de la identidad de las comunidades chiapanecas.

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