La desigualdad tiene un rostro particular y esta es la población indígena, la cual se centra en Chiapas, Guerrero y Oaxaca

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

Chiapas, Guerrero y Oaxaca, una tríada que encabeza la lista de la pobreza en México. En estos estados del sur, la desigualdad tiene un rostro particular: el de la población indígena. 

De acuerdo con datos recientes, la pobreza afecta de manera desproporcionada a las comunidades originarias, con una incidencia que duplica el promedio nacional.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía ( Inegi ) reveló que en 2024, casi siete de cada 10 chiapanecos vivían en situación de pobreza. Este fenómeno, si bien generalizado, golpea con mayor dureza a quienes hablan una lengua indígena. 

Estudios recientes señalan que dos de cada tres hablantes de lenguas originarias se encuentran en pobreza, lo que se traduce en 5.3 millones de personas que, en 2024, vivían en condiciones de pobreza multidimensional.

Esta situación es particularmente grave en la tríada de estados más pobres, donde la población indígena enfrenta los mayores desafíos. 

El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) ha identificado a 2,9 millones de personas en comunidades originarias que aún no logran superar la pobreza extrema, una condición que se agrava por la falta de infraestructura y la carencia de servicios básicos en salud y educación.

A pesar de este panorama, el INPI destaca algunos avances. En los últimos seis años, los ingresos de los habitantes de estas comunidades han mejorado, lo que ha permitido una reducción en la inseguridad alimentaria. 

El número de personas sin ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas pasó de 36.2 por ciento en 2018 a 29.1 por ciento en 2024 , lo que significa que 600 mil personas alcanzaron un ingreso digno.

Mientras que la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) complementa este dato al mostrar que los ingresos trimestrales de la población hablante de alguna lengua indígena se duplicaron, pasando de ocho mil 369 pesos en 2018 a 17 mil 63 pesos en 2024 .

Sin embargo, estos logros conviven con desafíos persistentes, siendo la brecha educativa una de las más grandes. 

En 2024, el 36,3 por ciento de la población indígena presentaba rezago educativo, frente al 24,2 por ciento del promedio nacional. 

Esta disparidad limita las oportunidades y perpetúa un ciclo de pobreza que el país aún no logra romper.

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