- Tres de cada cuatro trabajadores chiapanecos laboran en la informalidad, sin acceso a seguridad social, prestaciones o ahorro para el retiro, de acuerdo con indicadores laborales del primer trimestre del presente año
Ainer González / Diario de Chiapas
Chiapas continúa como la entidad con las condiciones laborales más adversas del país. Al cierre del primer trimestre de 2026, el estado concentró uno de los mayores niveles de informalidad, encabezó la pobreza laboral y permaneció entre las entidades con el menor crecimiento económico, de acuerdo con indicadores nacionales.
Uno de los principales problemas es la informalidad laboral. En Chiapas, el 75.3 por ciento de las personas ocupadas trabaja sin prestaciones, seguridad social ni una relación laboral reconocida, porcentaje muy por encima del promedio nacional, que se ubicó en 54.8 por ciento.
Para el consultor independiente en temas laborales y económicos, Gilberto Cruz Cáceres, esta condición representa una desventaja permanente para los trabajadores.
Explicó que la falta de seguridad social deja a miles de familias expuestas ante cualquier emergencia médica o accidente.
“Al no tener prestaciones como servicios de seguridad social, en caso de un accidente o de salud grave, no hay dinero que alcance y por más de que te estén pagando bien, entre comillas, no te va alcanzar”.
La realidad se refleja en comerciantes como Carmen y Jorge, quienes venden aguas frescas en el centro de Tuxtla Gutiérrez. Ambos dependen de las ventas diarias para cubrir sus gastos básicos y aseguran que la actividad comercial atraviesa uno de sus momentos más complicados.
“Hemos quedado en la vil lona, debiendo, endeudados y no se vendió nada”, relató Carmen.
Aun entre quienes cuentan con un empleo formal, los ingresos continúan siendo insuficientes. En promedio, un trabajador del sector informal percibe alrededor de cinco mil 350 pesos mensuales, mientras que en el sector formal el ingreso ronda los nueve mil pesos.
“En Chiapas a nivel profesional tenemos uno de los salarios más bajos del país, porque nos hemos vuelto una ciudad de profesionistas de salario mínimo”, señaló Cruz Cáceres.
La consecuencia directa es la pobreza laboral. Actualmente, el 62.4 por ciento de la población chiapaneca vive en hogares donde el ingreso por trabajo no alcanza para adquirir la canasta alimentaria, más del doble del promedio nacional, que se ubicó en 30.7 por ciento, lo que coloca nuevamente a Chiapas como la entidad con el peor desempeño en este indicador.
Los bajos ingresos también limitan el acceso al crédito para vivienda y la posibilidad de construir un patrimonio.
“Son 16 mil pesos en promedio el salario mínimo, esto no le permite adquirir un crédito hipotecario a través de los bancos porque no le alcanzaría para comprar una casa”, explicó el especialista.
Mientras tanto, el comercio al por menor continúa siendo la actividad económica con mayor participación en el estado, al aportar el 16.9 por ciento de la economía chiapaneca. Le siguen los servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles, con 13 por ciento, y el comercio al por mayor, con 10.7 por ciento.
En las calles, cientos de comerciantes sobreviven con ventas cada vez menores. Yolanda Trujillo, vendedora ambulante, comentó que sus ingresos diarios apenas alcanzan entre 300 y 350 pesos.
“Ya estamos acostumbrados a no vender, es que ahorita la mera verdad todo el mundo no vende”.
Finalmente, Cruz Cáceres advirtió que permanecer en la informalidad también significa renunciar a derechos laborales de largo plazo, como una pensión o un fondo para el retiro.
“No me voy a poder jubilar y no voy a poder ir formando un ahorro para el retiro porque, por más que sea bajo, siempre es un fondo que podrá ayudarme a una mejor calidad cuando llegue a mi etapa de tercera edad o retiro”










