Escalada de violencia contra la Iglesia en siete años

La estadística: 12 párrocos asesinados; 10 religiosos violentados, 26 templos atacados cada semana, dos padres desaparecidos, y cerca de 900 extorsiones

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

De acuerdo con datos de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) hay una alarmante estadística que subraya la escalada de violencia contra la Iglesia Católica en el país, reportando el asesinato de 12 sacerdotes católicos desde el año 2018 hasta la fecha.

Dos de estos crímenes se han registrado en lo que va del actual sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, lo que enciende focos rojos sobre la seguridad de los líderes religiosos en México.

Según los datos de los obispos católicos, diez de los homicidios se perpetraron durante la administración previa de López Obrador. La racha de violencia no cesa: en el inicio del gobierno de la presidenta Sheinbaum, se han documentado dos asesinatos, siendo el caso más reciente el del sacerdote Bertoldo Pantaleón Estrada, cuyo cuerpo fue localizado sin vida tras su desaparición en Guerrero a principios de octubre de 2025.

El párroco de la iglesia de San Cristóbal en Mezcala, fue encontrado con un disparo en la cabeza, generando consternación en la comunidad y la Iglesia.

Mientras que el primer crimen contra un líder religioso bajo la actual administración se registró el 20 de octubre de 2024, con el homicidio del padre Marcelo Pérez Pérez, en San Cristóbal de las Casas.

El sacerdote, conocido por su labor como promotor de paz y defensor de derechos indígenas, fue acribillado al abordar su vehículo tras oficiar misa en la Iglesia de Cuxtitali.

La estadística de la Iglesia Católica mexicana va más allá de los homicidios. El recuento incluye a 10 religiosos violentados, 26 templos atacados, profanados o asaltados cada semana, dos sacerdotes desaparecidos por más de una década, y cerca de 900 extorsiones y amenazas de muerte contra miembros de la Iglesia.

Datos que reflejan un panorama de grave inseguridad que afecta la labor pastoral y social de la Iglesia en diversas regiones del país, en un contexto de creciente violencia generada por el crimen organizado y conflictos locales.

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