- Los presupuestos millonarios contrastan con aulas de madera y pupitres donados, mostrando que la otra cara de la educación chiapaneca sigue siendo el abandono
Ainer González / José Salazar / Edgar Castillo / Ada Iveth Morales / Marco Alvarado / Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas
En Chiapas, hay alumnos que reciben clases en aulas de madera y lámina, escribiendo el futuro en sillas que se quiebran con el sueño de una educación de calidad. La educación —esa promesa escrita en la Constitución— convive con salones improvisados, esperas interminables y comunidades que levantan con sus manos lo que el Estado no construye.
Recursos federales, padres administradores
La infraestructura educativa en Chiapas se sostiene principalmente con recursos federales destinados a la rehabilitación y construcción de planteles, afirmó Raúl Bonifaz Moedano, representante estatal de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
“Decirte que la Federación aporta la mayor cantidad de recursos para que el INIFECH en Chiapas realice el mayor número de rehabilitaciones, y de obras en las escuelas de educación, en los planteles de educación”, explicó en entrevista para Diario Media Group.
El funcionario destacó que, estos apoyos se canalizan a través de comités de padres de familia, quienes deciden en qué acciones aplicarlos.
Carencias en la primaria
Jaime Torres Bodet
En la colonia Santa María la Rivera de Tuxtla Gutiérrez, la escuela primaria Jaime Torres Bodet inicia el ciclo escolar con deficiencias que ponen en riesgo a su comunidad estudiantil de 340 alumnos.
El director del turno matutino, Lázaro Hernán Velasco Pastrana, señaló que una de las principales preocupaciones es la seguridad perimetral, ya que falta concluir un tramo de barda y reparar una sección vulnerable por donde cualquier persona podría ingresar fácilmente al plantel.
Agregó que las instalaciones requieren mejor iluminación, mientras que las raíces de los árboles dañan salones y baños. Además, la institución opera con un déficit de tres maestros y carece de bebederos, por lo que el agua se adquiere mediante garrafones.
Aunque algunas aulas cuentan con aires acondicionados, mencionó que estos necesitan mantenimiento para su óptimo funcionamiento.
El caso de la Jaime Torres Bodet es un botón de muestra del problema recurrente en las escuelas chiapanecas: infraestructura deteriorada, falta de personal y servicios básicos insuficientes, lo que evidencia la necesidad de una atención más efectiva por parte de las autoridades educativas.
Piden seguridad en
Berriozábal
Jesús Jiménez Morales, padre de familia de la Escuela Ángel Albino Corzo de Berriozábal, hizo un llamado a las autoridades para atender con urgencia la seguridad del plantel de la comunidad Candelaria, principalmente el cierre perimetral.
“Hemos solicitado apoyo en varias ocasiones y, aunque nos han dicho que sí, al final no se concreta nada. En tiempos de votaciones abundan las promesas, pero después no vemos resultados”, expresó.
“El grupo, la comunidad, es la fuerza; si no nos unimos, la fuerza se debilita. Por eso pido que las mamás estén presentes, que se vea el interés de toda la comunidad”, subrayó.
Aulas de madera; preparatorias sin reconocimiento
Brisni Sarahí Méndez Gómez, alumna del CECyTECH de la comunidad San Antonio de Amatán, pidió apoyo al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar y a la presidenta Claudia Sheinbaum para contar con una escuela digna.
“Queremos estudiar, pero no tenemos las condiciones básicas. Necesitamos salones adecuados, pizarrones, mesas, bancas y aunque sea una cancha. Aquí sufrimos tanto el calor como el frío, y cuando llueve el agua entra en los salones”, expresó.
Actualmente estudian en salones de tablas, construidos con el apoyo de la comunidad. Carecen de clave oficial, suficientes pupitres y maestros; solo dos docentes respaldan al grupo.
Promesas incumplidas: 14 años de espera
Ervin Hernández Hernández, padre de familia, recordó que han egresado 13 generaciones en más de 14 años de lucha, con todo construido por la comunidad.
“El propio gobierno ha dicho que la educación es primero y que se atenderá a los pobres, pero en nuestro caso no se ha cumplido. Somos un pueblo humilde, con muchos jóvenes que necesitan estudiar. Las escuelas más cercanas están muy retiradas, lo que obliga a gastar en transporte, colegiaturas y rentas, situación que muchas familias no pueden sostener”, expresó.
Pidió que se reconozca oficialmente su centro educativo como CECyTE, pues actualmente funciona solo como extensión y con aulas improvisadas.
“Todo lo que existe —salones, portón, baños—fue levantado por la comunidad, sin que el gobierno ni siquiera el presidente municipal nos haya apoyado. Nos dicen que, como no tenemos clave oficial, no pueden comprobar recursos”, explicó.
Padres y maestros sostienen el Jardín “Octavio Paz Lozano”
En el Barrio Jerusalén de Comitán, el Jardín de Niñas y Niños Octavio Paz Lozano (clave 07DCC20641) atiende a cerca de 95 alumnos. Sus aulas son de madera, pero padres de familia aportan directamente a la infraestructura, adquiriendo muebles para un mejor entorno escolar.
Francisco Javier Gómez Hernández, integrante del Comité de Padres de Familia, destacó que esta institución es ejemplo del esfuerzo conjunto de docentes y familias para brindar un espacio seguro y digno.
De acuerdo con la Cuenta Pública 2020, el Instituto de la Infraestructura Física Educativa del Estado de Chiapas (INIFECH) ejerció un presupuesto de mil 711 millones de pesos, de los cuales se devengaron mil 461 millones, en su mayoría para rehabilitación de aulas, techados, mobiliario, sanitarios y otras obras de mejoramiento.
Entre cifras y la
realidad
Mientras la SEP y el INIFECH presentan presupuestos millonarios y hablan de un modelo que garantiza calidad educativa, en comunidades como Berriozábal y Amatán las aulas siguen hechas de madera, con pupitres donados y sin clave oficial.
La otra cara de la educación chiapaneca es la del abandono: promesas que se repiten, comunidades que resisten y generaciones que estudian en aulas que parecen olvidar que la igualdad empieza en la escuela.
Escuelas de prestigio
en Tonalá, en pésimas
condiciones
Dos escuelas del estado y con mayor prestigio en la cabecera municipal han quedado rezagadas ante la falta de infraestructura en el municipio de Tonalá.
Nataniel Hernández Núñez, presidente del Centro de Derechos Humanos “Digna Ochoa” adheridos al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) quien forma parte del Comité de Padres de familia de las dos instituciones educativas que son de las más prestigiadas en este municipio de la región istmo costa.
La escuela Secundaria Profr. Ramón E. Balboa, fundada en el año 1941, donde han egresado miles de estudiantes y múltiples generaciones, carecen de infraestructura, de mobiliario, de sistemas eléctricos, puertas, ventanas, chapas, pisos, baños, iluminación ventilación, cómputo. Ubicada en la avenida Hidalgo y calle Libertad.
En ese mismo tenor se encuentra una de las escuelas del nivel medio superior de la Preparatoria Tonalá número 1, dónde se encuentran también con carencias de infraestructura y de equipo de mobiliario, herramientas principales para los estudiantes.
Estos dos centros educativos oficiales del sistema estatal, en su mayoría de salones no reciben una manita de gato.
Así también, enfrentan que personas particulares y/o familiares de los que donaron las tierras se encuentran queriendo quitar lo que les pertenecen que son sus campos.
La Preparatoria Tonalá tienen 10 hectáreas y la Secundaria Profr. Ramón E. Balboa son alrededor de 8 hectáreas por su ubicación está valuado con un calor bastante considerable.
Las instituciones educativas en la actualidad carecen de recursos económicos y lo que cobra de las colegiaturas los administran un Comité de Padres de familia.
Las direcciones de las escuelas controlan las vendimias y de ahí se administran para pagos de papelería y de otros gastos que generan la propia escuela.










