Selene Álvarez / Diario de Chiapas

La estimulación acuática desde los primeros meses de vida puede contribuir al desarrollo sensorial, cognitivo, emocional y social de los bebés, además de favorecer una relación positiva con el agua y sentar las bases para la seguridad acuática.

Alejandra Cortázar, docente en estimulación temprana, explicó que esta actividad está recomendada, bajo condiciones adecuadas y con orientación profesional, a partir de los 45 días o los dos meses de edad, pues permite a los pequeños experimentar diferentes sensaciones a través del contacto con el agua.

“El primer contacto con el agua es complicado, siempre tenemos que hacer equipo con los papás, para que de manera conjunta, apoyen y trabajen para sumarse a nuevas estrategias de adaptación, para que sea pausado y al ritmo del niño ya que muchas veces, tenemos que integrar al agua uno de los padres para que sea más fácil el apego”, recalcó Alejandra Cortazar.

Detalló que los beneficios no se limitan al desarrollo psicomotriz, sino que también incluyen experiencias sensoriales y oportunidades para fortalecer habilidades emocionales y sociales que contribuyen a su desarrollo integral.

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