Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas

El estrés financiero no depende únicamente de los ingresos que percibe una persona, sino también de la manera en que administra su dinero, planea sus gastos y enfrenta sus compromisos económicos, señaló Hildiberto Ochoa Samayoa, titular de la Condusef en Chiapas.

Explicó que este problema tiene una mayor presencia entre las mujeres, lo que evidencia la necesidad de fortalecer su educación e inclusión financiera, así como generar una mayor conciencia sobre la importancia de una adecuada administración de los recursos dentro de los hogares.

Sin embargo, señaló que el nivel de ingresos no siempre determina la estabilidad económica de una persona, ya que incluso quienes perciben ingresos considerablemente mayores pueden llegar al final del mes sin recursos suficientes. En estos casos, uno de los factores que puede estar detrás es la falta de educación financiera.

Ochoa Samayoa indicó que una de las principales dificultades se encuentra en la falta de planeación de los gastos cotidianos. Explicó que algunas personas realizan compras conforme van necesitando productos, acudiendo constantemente a establecimientos por artículos individuales, sin establecer previamente cuánto pueden destinar al consumo durante la semana o el mes.

A esta situación se suma el endeudamiento, debido a que cuando una persona adquiere compromisos financieros debe apartar parte de sus ingresos para cubrirlos. Esto reduce el dinero disponible para otros gastos y puede generar una presión económica constante, particularmente cuando las deudas superan la capacidad de pago.

Por ello, consideró importante que las personas tengan claridad sobre sus ingresos y establezcan una programación de sus gastos, tomando en cuenta necesidades como alimentación, vivienda, transporte, higiene y, en caso de existir deudas, los costos financieros que estas representan.

El titular de la Condusef en Chiapas destacó que la educación financiera no debe entenderse únicamente como una herramienta para ahorrar, ya que las condiciones económicas no siempre permiten destinar recursos para ello. Se trata también de conocer la capacidad real de gasto, establecer prioridades y evitar compromisos que puedan generar una mayor presión económica.

Finalmente, relacionó la administración de las finanzas personales con la salud, al señalar que el estrés derivado de las dificultades económicas puede impactar en el bienestar de las personas. Por ello, contar con una mayor organización de los recursos puede contribuir a disminuir parte de esta presión y favorecer una vida financiera más saludable.

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