Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Debido al impacto en los ecosistemas locales, las reforestaciones deben hacerse con el cuidado de no seguir introduciendo a Chiapas más especies exóticas, incluso es necesario tener un inventario de aquellas que ya se han propagado y están afectando a la flora y fauna nativa, opinó el biólogo, Miguel Ángel Pérez Farrera.
El especialista comentó que las autoridades municipales y estatales deben prestar atención para no continuar cometiendo el error de buscar especies bonitas, sin tomar en cuenta las consecuencias que esto implica para los ecosistemas locales.
Ante la necesidad de recuperar espacios verdes en distintas localidades del estado, o como sucede con la remodelación de áreas verdes en espacios públicos, insistió en que deben plantarse árboles nativos, antes de que las especies exóticas terminen por desplazarlos.
“Hay muchas especies que fueron traídas de otras latitudes, y que hoy son un problema. Crean daños en la infraestructura urbana, como vemos en Tuxtla, desplazan a la fauna local debido a componentes tóxicos en sus flores, o crean condiciones que hacen imposible la subsistencia de las plantas locales en los entornos cercanos”, explicó.
Como ejemplo, citó los casos de las más usadas en la capital chiapaneca, como el flamboyán, la casuarina, “el teléfono”, y una gran variedad de plantas que fueron traídas de Asia, Oceanía, sin imaginar los efectos en el entorno.
Traer plantas de otras latitudes no es necesario, ya que Chiapas cuenta con importantes variedades, como el matilisguate, el cupapé, la primavera, flor de mayo, chinche malinche, y una gran variedad que sí están adaptadas a las condiciones del entorno, y favorecen la estabilidad de los ecosistemas locales.










