Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
Lo que debería ser una solución de movilidad se está transformando en una crisis de salud pública en las calles.
Ante el aumento exponencial de motociclistas, Gerardo Anza, instructor de manejo y referente del motocross en México con seis décadas de experiencia, advierte contundente: sin cursos certificados y cultura vial, las fatalidades seguirán en ascenso.
Para Anza, el panorama actual es alarmante. Los accidentes fatales se han vuelto una constante diaria, cobrando la vida principalmente de jóvenes menores de 25 años, e incluso de menores de edad que circulan sin la mínima instrucción técnica.
El especialista señala que la facilidad para adquirir una motocicleta ha superado por mucho a la responsabilidad de las autoridades y de los propios usuarios. Mientras que el parque vehicular crece, la preparación de quienes lo conducen es nula.
“Es lamentable que la gente salga a las calles sin saber usarlas. Hoy es más fácil comprar una moto, entonces creen que basta con encenderla y dar vueltas, sin imaginar que carecer de técnica es un boleto directo y seguro a la muerte”.
Las estadísticas en las que basa sus dichos muestran que el riesgo de sufrir un accidente en motocicleta es hasta 40 veces superior al de un camión ligero.
Incluso cuenta que hace cinco años, el Centro Nacional para la Prevención de Accidentes ya advertía sobre este escenario, el cual hoy es una realidad en Tuxtla Gutiérrez y decenas de municipios del estado.
Uno de los errores más comunes y peligrosos, según el experto, es confiar la formación a familiares o amigos. Anza advierte que este método suele “heredar” los vicios y errores de conducción del maestro improvisado, en lugar de otorgar herramientas reales de supervivencia.
Los pilares de una conducción segura, según Gerardo Anza, es entender que la moto no es un juguete, sino un vehículo de alta precisión.
Es por esto que cuestiona el uso de cascos que no protegen, la falta de guantes y calzado inadecuado.
Así también el que muchos conductores intentan usar todo el potencial del motor sin saber siquiera cómo frenar correctamente o controlar el vehículo ante un imprevisto.
El fenómeno actual muestra una preocupante prioridad por la estética y la potencia del vehículo sobre el conocimiento de seguridad.
Los nuevos motociclistas eligen modelos por sus colores o formas, ignorando que el riesgo en dos ruedas nunca es cero, pero que la capacitación adecuada aumenta drásticamente las probabilidades de volver a casa.
“La motocicleta seguirá siendo un medio de transporte y trabajo vital”, concluye Anza, “pero es imperativo que los conductores entiendan que circular con prudencia y conocimiento bien estructurado es la única forma de rodar con seguridad”.










