Marco Alvarado/Diario de Chiapas
El proyecto arqueológico Palenque, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), realizó nuevos hallazgos al emplear una técnica de tamiz fino que combina el cernido con agua y la flotación, que permitió encontrar e identificar restos animales en depósitos rituales, hasta ahora desconocidos.
Los cientos de restos animales, una decena de semillas, un kilo y medio de carbón, cuentas muy pequeñas hechas de conchas y otros materiales, fueron encontrados en los depósitos rituales dispuestos en El Palacio de la zona arqueológica.
De acuerdo con el INAH, esta técnica de identificación ayudó a conocer una importante cantidad de restos zooarqueológicos que pueden pasar desapercibidos.
Desde el año 2018, el proyecto de conservación arquitectónica y de los acabados decorativos del Palacio, está codirigido por el arqueólogo Arnoldo González Cruz y la restauradora Haydeé Orea Magaña, quienes han recuperado evidencia de eventos cuyas características llevan a identificarlos como de un solo momento.
Estos contextos hacen referencia a la celebración de un banquete en este lugar, tras el cual, tanto la comida como los objetos usados, se depositaron en cavidades que fueron quemadas y posteriormente cubiertas, lo que marcó en algunas ocasiones el inicio de construcciones arquitectónicas o acontecimientos importantes de la vida religiosa de este asentamiento maya del periodo Clásico, capital que dominó el norte de Chiapas y el sur de Tabasco.
El Palacio es considerado el edificio más complejo y extenso de la ciudad, pues ahí se hacían actividades administrativas y de carácter ritual, y se atendía a entidades políticas de otras regiones.
De un depósito ritual que fue excavado en la esquina suroeste de El Palacio, se reconocieron 17 especies, 58 por ciento de ellas corresponden a peces, 19 por ciento a moluscos, 11 por ciento a crustáceos, cinco por ciento son aves, cuatro por ciento reptiles y tres por ciento mamíferos.
Los restos correspondían a mejillón de agua, el caracolillo terrestre, el caracol manzana, el cangrejo de agua dulce, mojarras, tenguayaca, robalo blanco, codorniz, tortuga blanca, armadillo de nueve bandas, perro doméstico, cérvido y venado cola blanco.
Lo anterior revela que los habitantes de Palenque explotaban mayoritariamente los recursos de los cuerpos de agua dulce cercanos como arroyos de planicie, pantanos, lagunas y ríos, como el Arroyo Michol y la Laguna de Catazajá, o el Río Usumacinta, este último en Jonuta, Tabasco.

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