Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
La abundante producción de cacao y mango Ataulfo en la región del Soconusco depende crucialmente de una serie de “héroes sin capa” que son a menudo ignorados y hasta combatidos. Como lo señala una investigadora del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), al no comprender su papel en la naturaleza, se les pone en riesgo, y también a estos cultivos.
Según datos de la investigadora en polinización, Lislie Solís Montero, la riqueza agrícola de Chiapas está íntimamente ligada a la interacción entre plantas e insectos.
En 2024, la entidad se consolidó como el segundo lugar a nivel nacional por el valor de la producción de cacao, superando los 366 millones de pesos.
En cuanto al mango, mayoritariamente Ataulfo, Chiapas se posicionó como el cuarto productor nacional con un estimado de 277 mil toneladas, generando un valor de más de mil 492 millones de pesos.
Sin embargo, “durante el proceso es crucial la interacción de abejas, moscas, mosquitos, avispas, mariposas y escarabajos”, explica Solís Montero.
Aunque las abejas son los polinizadores más conocidos y cruciales, la experta de Ecosur destaca la participación de otras especies que, pese a su mala fama, son vitales, como los mosquitos de la familia Ceratopogonidae que, aunque diminutos, de menos de tres milímetros, son los responsables de la polinización del cacao.
Solís Montero subraya que, si bien algunos son hematófagos y transmiten enfermedades, otros realizan un papel esencial en el cultivo del “alimento de los dioses”.
Ahora bien, en cuanto a las moscas, están los sírfidos, conocidas como “moscas de las flores”, que son vitales para el mango ataulfo.
“Hemos encontrado que estos sírfidos podrían ser importantes polinizadores del mango”, señala la investigadora.
Otros aliados son las avispas, los escarabajos y las mariposas, mostrando que la polinización es un trabajo en equipo diverso.
A pesar de su invaluable servicio ecológico y económico, estos polinizadores enfrentan serias amenazas en la región.
La principal preocupación es el alto uso de insecticidas y pesticidas en la zona del Soconusco, lo que ha diezmado las poblaciones de insectos.
La escasez de polinizadores naturales es tal que, en algunos casos, se han liberado moscas domésticas de forma masiva para intentar cubrir la demanda de polinización en el mango.
Otras amenazas incluyen la pérdida de hábitat debido al crecimiento urbano y los efectos del cambio climático.
La investigación del Ecosur busca no solo comprender a fondo estas interacciones, sino también promover estrategias de conservación y protección.
Ya que, después de todo, proteger a estos pequeños “héroes sin capa” es, en esencia, proteger la abundancia y la riqueza productiva del estado.










