Don Domingo sorteo el bloqueo y aunque un poco tarde, arribó a la iglesia, en Tuxtla, para la ela-boración de ramilletes

Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas

Venustiano Carranza se vio interrumpido por bloqueos en los accesos del municipio. La espera obligó a retrasar el viaje de Don Domingo, pero no lo canceló. Para  don Domingo Vázquez Ramírez, el objetivo seguía siendo el mismo: llegar a Tuxtla Gutiérrez y cumplir con una tradición que, asegura, no puede detenerse.

Horas más tarde de lo planeado, arribó a la iglesia de San Marcos. Sin descanso y sin tiempo que perder, se integró a la elaboración de ramilletes y marcos florales que forman parte de la festividad. El retraso no cambió la rutina, solo el ritmo.

“Esto viene de nuestros abuelos, de los abuelos de nuestros abuelos”, explicó mientras acomodaba las flores. Para él, cada ramillete no es únicamente un elemento decorativo, sino una representación de la pasión de Jesucristo, donde la cruz ocupa el centro y los demás elementos construyen un significado que ha sido transmitido por generaciones.

Desde hace años, Don Domingo forma parte de los grupos que viajan desde Venustiano Carranza para participar en esta tradición. En total 32 personas esperaban llegar a la capital Chiapaneca, que lamentablemente ante los bloqueos, no se puedo concretar.

Aun así, la labor continuó. La elaboración de los ramilletes, que históricamente ha sido realizada por hombres, se mantuvo como un trabajo de precisión y conocimiento heredado. Mientras tanto, otras tareas, como la preparación de alimentos, siguen formando parte de una organización tradicional que acompaña  estas actividades.

Don Domingo inició en esta práctica a los 37 años, bajo la enseñanza de su maestro Bartolo Gómez. Desde entonces, ha mantenido su participación y ahora busca transmitir el conocimiento a sus hijos, consciente de que la continuidad depende de las nuevas generaciones.

El contratiempo en el camino no detuvo la tradición. Y al final, entre flores, estructuras y fe, quedó claro que más allá de horarios o dificultades, lo que sostiene esta práctica es la convicción de quienes, año con año, deciden mantenerla viva.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *