Idioma y seguridad, barreras hacia las mujeres indígenas

Karla García / Diario de Chiapas

La senadora por Chiapas, Edith López Hernández, advirtió que los problemas de movilidad que enfrentan las mujeres en espacios urbanos se agravan más, sobre todo en el caso de las mujeres indígenas y rurales, quienes además deben sortear barreras lingüísticas y condiciones de vulnerabilidad en el transporte público.

Durante el conversatorio sobre Paradas Seguras encabezado por el Congreso del Estado de Chiapas, la legisladora de origen tzotzil señaló que, aun cuando para las mujeres de las ciudades persisten dificultades para desplazarse con seguridad, para quienes provienen de comunidades indígenas el problema “se complica y se triplica”.

Explicó que muchas mujeres hablantes de lenguas maternas todavía enfrentan obstáculos para comunicarse en español, leerlo o desenvolverse fuera de sus comunidades, lo que limita su acceso a la ciudad y a nuevas oportunidades. “Salir de nuestras comunidades hacia las ciudades para tener otra visión del mundo se nos complica”, expresó.

López Hernández subrayó que la vulnerabilidad aumenta por factores culturales y sociales. “Más hacia la mujer es más vulnerable cuando es una mujer indígena”, afirmó al referirse a contextos donde persisten prácticas machistas y situaciones de maltrato que muchas veces permanecen silenciadas.

La senadora indicó que, aunque existen leyes y marcos normativos que reconocen los derechos de las mujeres, en la práctica la realidad es distinta. Señaló que muchas mujeres dependen del transporte público y enfrentan tratos ofensivos por parte de algunos operadores. “Tenemos derechos, pero no los puedes decir en ese momento como una poesía; se vuelve lujo ya en los transportes públicos”, sostuvo.

Ante ello, llamó a que exista voluntad política en los 124 municipios de Chiapas para que los ayuntamientos y sus gabinetes asuman compromisos concretos en la construcción de entornos seguros para las mujeres.

Durante su participación, destacó que la movilidad también implica decisiones cotidianas atravesadas por el temor: pensar por dónde caminar, a qué hora salir, dónde esperar el transporte y cómo regresar a casa sin miedo. En ese contexto, consideró que la iniciativa Paradas Seguras abre la discusión sobre acciones concretas como mejorar la iluminación, crear espacios visibles, establecer protocolos contra el acoso y fortalecer medidas preventivas. “Cuando hablamos de movilidad segura, también hablamos de dignidad, libertad e igualdad de oportunidades”, expresó.

López Hernández sostuvo que las políticas públicas deben construirse a partir de las experiencias de las mujeres en los territorios y no únicamente desde oficinas o escritorios. 

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