Ainer González / Diario de Chiapas
La falta de oportunidades continúa siendo uno de los principales factores que facilitan el acercamiento de jóvenes a grupos delictivos en Chiapas, advirtió el director de Cáritas de Tuxtla, Gilberto Hernández García, quien afirmó que la iglesia católica ha reforzado el trabajo pastoral para prevenir este fenómeno.
El sacerdote señaló que, por su labor cotidiana en las parroquias, mantiene contacto permanente con adolescentes y jóvenes, lo que le ha permitido identificar que las organizaciones criminales suelen presentarse como una alternativa para quienes enfrentan dificultades económicas o carecen de proyectos de vida.
“Bueno, yo como sacerdote tengo contacto con muchos jóvenes, veo yo que hay una constante atracción de estos grupos delincuenciales, verdad; que le representan a estos jóvenes, a muchos jóvenes como una oportunidad de salir adelante, ante la falta de oportunidades, pues lamentablemente esta es una oferta que está ahí”, comentó.
Frente a este escenario, explicó que la Arquidiócesis trabaja mediante grupos juveniles y espacios de formación en las distintas parroquias para fortalecer el desarrollo personal y emocional de las nuevas generaciones.
“Nosotros desde las parroquias, como la iglesia católica, desde las parroquias trabajamos los grupos juveniles, la dimensión de adolescentes y jóvenes. Tratamos de ser muy enfáticos, verdad. En el hecho de buscar sentido de vida para los jóvenes, acompañarlos en sus crisis. Hoy nosotros vemos que tenemos una juventud muy frágil en cuanto al pensamiento, en cuanto a las emociones, en cuanto a la consistencia de vida”, explicó.
Añadió que estas acciones buscan brindar mayor solidez humana a los jóvenes para que puedan enfrentar las distintas problemáticas que viven y reducir el riesgo de ser atraídos por la delincuencia organizada.
“Y entonces, estas iniciativas que se hacen en las parroquias, ayudan mucho para que los jóvenes puedan tener un poco más de solidez humana, de tal manera que estas ofertas no los seduzcan tan fácilmente”, refirió el cura.
Finalmente, Hernández García consideró que la prevención debe construirse desde la familia, la comunidad y las instituciones, mediante espacios de acompañamiento que permitan a las y los jóvenes encontrar alternativas de desarrollo alejadas de la violencia y la criminalidad.










