Marco Alvarado/Diario de Chiapas
El escenario inflacionario de finales de 2022, con un 7.82 por ciento, está golpeando con más fuerza en los hogares con menos ingresos.
Aunque la inflación mostró signos de desaceleración hacia finales del año pasado, persiste la carestía en productos alimentarios, lo que ha provocado que el poder adquisitivo de los hogares de menores ingresos sea afectado en mayor medida.
Según un reciente estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), un hogar con un ingreso promedio mensual de tres mil pesos, destina más del 10 por ciento de su gasto a la compra de pan, tortillas y cereales, mientras que un hogar con ingresos mensuales superiores a 54 mil pesos, destina menos del tres por ciento de su ingreso a ello.
En particular, los hogares con ingresos bajos dedican la mitad de sus gastos totales a la compra de alimentos, bebidas y tabaco. En contraste, los hogares de altos ingresos dedican sólo el 28 por ciento de su gasto a la compra de estos bienes.
A esto se suma que, en diciembre de 2022, hubo un aumento anual de 7.72 por ciento en los precios de la canasta de consumo promedio de los hogares con mayores ingresos del país.
Sin embargo, el incremento fue todavía mayor para los hogares con menores ingresos: el costo de su canasta de consumo promedio subió 9.70 por ciento anual en el último mes de 2022.
Es decir, la diferencia entre la tasa de inflación enfrentada por los hogares de bajos ingresos y la enfrentada por los hogares de altos ingresos fue de 1.98 puntos porcentuales.










