Agencias
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) inició un proceso de restauración del Área de Protección de Recursos Naturales Villa Allende, con una extensión de 20,080.27 hectáreas en los ejidos de San Fernando, Berriozábal y Tuxtla Gutiérrez, donde nace el río Sabinal, que cruza la capital de poniente a oriente y desemboca en el caudaloso río Grijalva. Actualmente, el 30% del sitio se encuentra impactado por actividades agrícolas, ganaderas, incendios forestales y desarrollo habitacional.
El director de la ANP, Guillermo Gálvez Cruz, explicó que la zona cuenta con un decreto de creación desde el 8 de septiembre de 1939, debido a que su cobertura forestal funciona como regulador climático y porque ahí nace el río Sabinal. Sin embargo, pese a su antigüedad, no se le había dado seguimiento hasta 2010, cuando se retomó el documento para recuperar los recursos forestales perdidos.
Según estudios, se ha perdido el 30% de la superficie. En 2012, la CONANP retomó la zona como proyecto de restauración en los ejidos 16 de Septiembre, Viva Cárdenas y El Chininal en San Fernando, así como en los ejidos Vista Hermosa, Mendu y Chucumbac en Berriozábal y en Tuxtla Gutiérrez con el ejido Plan de Ayala, precisó Gálvez Cruz.
A los ejidos se les brindan alternativas de producción sustentable para reducir el impacto en los ecosistemas. En San Fernando predominan los bosques de encino y bosques de niebla (mesófilos de montaña), mientras que en la capital se encuentra selva baja caducifolia, que pierde sus hojas en temporada de sequía y reverdece con las lluvias, así como selvas altas perennifolias, cuyos árboles permanecen verdes todo el año. La zona también funciona como área de recarga de agua para la toma de La Chacona del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado del poniente de la ciudad.
En los ejidos Vista Hermosa y Mendu, en Berriozábal, antes se extraían abonos de los viveros de manera ilegal desde las montañas. Ahora, se fomenta la producción de composta orgánica mediante lombrices, lo que permite descansar la montaña y generar productos orgánicos con alternativas económicas más rentables: mientras que un costal de abono ilegal se vendía en 30 pesos, con estas prácticas ecológicas alcanza 150 pesos.
El ANP Villa Allende alberga 1,992 especies de flora y fauna, incluyendo algunas en la Norma Oficial Mexicana 059 de la SEMARNAT, catalogadas como en peligro de extinción, amenazadas o extintas. Entre la fauna destacan felinos como tigrillo, puma, ocelote y jaguarundi. Además, la zona funciona como conector biológico entre el Parque Nacional Cañón del Sumidero, la Reserva Ecológica La Pera, la Reserva de la Biosfera El Ocote y colinda con la Reserva de la Biosfera Los Chimalapas, un macizo de 700,000 hectáreas.
Villa Allende también regula recursos hídricos, clima, oxígeno, aporta alimentos, leña y materiales de construcción para comunidades rurales. Con la nueva dirección de la ANP, se busca recuperar áreas fragmentadas con proyectos de restauración ecológica, como en los ejidos 16 de Septiembre en San Fernando y Efraín A. Gutiérrez en Berriozábal, donde se han introducido especies como ceibas, caobas, cedros, guanacastes y mulatos en 52 hectáreas.
En las partes altas se estaban perdiendo servicios ambientales como el agua. Actualmente, el decreto está funcionando, los ejidos involucrados conocen el ANP, y se cuenta con una brigada de vigilancia en Efraín A. Gutiérrez para disuadir delitos ambientales, realizar monitoreo biológico y pernoctar en la zona para prevenir acciones ilegales.

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