Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
Ante una mayor tendencia hacia la hiperconectividad y la creciente automatización de procesos, la pérdida de hábitos lectores responde a dinámicas culturales que priorizan la inmediatez sobre el pensamiento crítico, advirtió Yadira Rojas León, especialista en Lengua y Literatura Hispanoamericana y maestra en Letras Mexicanas del Siglo XX.
La investigadora señaló que la lectura constituye un proceso esencialmente reflexivo que demanda tiempo, consulta rigurosa y concentración. Sin embargo, los patrones actuales de consumo de información promueven la atención fragmentada y multitarea, un enfoque contrapuesto a la disciplina pedagógica y cognitiva que exige la comprensión lectora.
Ante este panorama, la especialista hizo un llamado a revalorizar las bibliotecas públicas como espacios fundamentales para la interacción social y la profundización académica.
Pese a enfrentar limitaciones presupuestarias y escasa difusión, estos recintos conservan equipos de gestión cultural orientados a la mediación de lectura que resisten el aislamiento digital.
En el ámbito escolar, Rojas León instó al personal docente a replantear las metodologías de enseñanza para incentivar la investigación directa en acervos bibliográficos, superando la dependencia exclusiva de los buscadores de internet.
Asimismo, sugirió que las bibliotecas desarrollen estrategias itinerantes de vinculación comunitaria y visitas guiadas en escuelas para captar nuevos públicos.
Finalmente, la académica subrayó la relevancia del entorno familiar en la formación de lectores, señalando que la presencia de libros en el hogar y el ejemplo directo de madres y padres resultan determinantes en la consolidación del hábito lector durante la infancia y la adolescencia.
Los datos más recientes del INEGI para el periodo 2025-2026 revelan una brecha considerable entre Chiapas y el resto de México.
Mientras el promedio nacional de lectura se ubica entre 3.2 y 3.4 libros anuales por persona alfabeta, en Chiapas la cifra desciende a un rango de entre 0.8 y 1.5 libros.
De acuerdo con este análisis, las y los chiapanecos argumentan que esto se debe a falta de tiempo; desinterés, y menos puntos de venta, ya que el ecosistema del libro impreso ha colapsado en años recientes, pasando de 60 librerías a solo 25 en todo el estado.










