La producción local destaca por el uso del torno y la talla en madera para elaborar trompos, baleros, yoyos, tablitas mágicas, perinolas, camiones de estacas, aviones, caballitos de palo y marionetas articuladas
Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
En el marco de la restricción de los dispositivos móviles en los planteles educativos, que la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció a partir de noviembre próximo, y la posibilidad de incorporar en los recreos juegos y juguetería tradicional, el gestor cultural y director de Patrimonio del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas, Roberto Ramos Maza, consideró que la medida representa un complemento positivo, aunque matizó que debe aplicarse sin ignorar la realidad tecnológica de las infancias contemporáneas.
Ramos Maza, consideró que la medida representa un complemento positivo “como intención es buena, para que no se pierda el uso de los juguetes tradicionales; creo que también se debe considerar la realidad, y es que los niños ahora juegan videojuegos, que también son juguetes por cierto, aunque sí estoy de acuerdo en mostrarles otras posibilidades”.
La iniciativa federal plantea que durante el recreo en primarias y secundarias, se sustituya el tiempo frente a las pantallas mediante dinámicas colectivas, jugando a la rayuela, el resorte, el avioncito, los encantados y los quemados, además de fomentar el uso de las canicas, el trompo, el yoyo y el balero, contribuyendo al rescate del patrimonio cultural comunitario.
“Es muy buena política reconocer que estos juegos son útiles, sin olvidar que son infancias de 2026, y que cada generación ha tenido sus juegos favoritos”, comentó el director de Patrimonio del Coneculta
Roberto Ramos Maza, consideró que la medida podría ser de gran impacto para Chiapas, ya que la entidad es una de las principales productoras de juguetes tradicionales.
Esta actividad se mantiene vigente gracias al trabajo de artesanos en regiones como Los Altos, Chiapa de Corzo y La Frailesca.
La producción local destaca por el uso del torno y la talla en madera para elaborar trompos, baleros, yoyos, tablitas mágicas, perinolas, camiones de estacas, aviones, caballitos de palo y marionetas articuladas, comercializadas principalmente en municipios como San Cristóbal de Las Casas y Chiapa de Corzo.
A esta labor se suma la tradición textil con figuras de ovejas, jaguares y otros animales en lana natural o fieltro bordado a mano, así como las emblemáticas muñecas de trapo vestidas con la indumentaria regional de comunidades como Zinacantán, Chamula y Oxchuc.










