Edén Gómez Bernal / Diario de Chiapas
La pandemia ocasionó que el mundo entero colapsara ante la poca precaución y capacidad de cada una de las naciones para hacer frente a una situación de este tipo.
Hablar del COVID-19 es también hablar de cómo se ha transformado la vida de los mexicanos y chiapanecos, desde los hábitos, como el no salir de casa, hasta el empleo, situación que se ha remarcado actualmente y que mucho han tenido que lidiar de diversas formas.
Varios sectores y cámaras han pedido a las autoridades el poder tener una acción contundente y un plan que permita la reactivación económica local, para que esto pueda salir avante y se recupere lo antes posible la vida de millones de personas.
Los chiapanecos no son la excepción ante dicha crisis, ya que muchos fueron despedidos, lo cual se traduce en familias sin sustento, por lo que se han buscado alternativas y esto se puede ver todos los días en las calles, donde profesionistas, técnicos y de todos los sectores piden empleo sin encontrarlo.
Tal es el caso de José Enrique Ramírez, un joven de 32 años de edad y originario del municipio Benemérito de las Américas en la región Selva de Chiapas, quien ha vivido en carne propia la situación de crisis en la pandemia, puesto que afirma que desde que la pandemia inició se quedó sin empleo.
Este joven afirmó ser abogado, por lo que viajó a la capital hace unos años para poder continuar con sus sueños en la abogacía; sin embargo, el COVID-19 no sólo cambió su forma de pensar y ver la vida sino ahora su profesión, la cual ha dejado a un lado para poder generar ingresos económicos.
José ha metido la documentación y currículos en diversas empresas, todas le prometen marcarle sin que esto suceda y ahora no se dedica a la abogacía, ahora está en la “talacha”.
“Efectivamente hoy soy talachero”, y con mucho orgullo lo cuanta, pues afirma que esto ha permitido que tenga qué comer él y su pareja, puesto que al no haber trabajo, encontró en la talacha el sustento.
“A la talacha llegué hace como 10 días, la verdad no sabía nada, pero ya aprendí, ahora trabajo aquí y es porque no tengo trabajo, he metido mis papeles en varias empresas, pero nadie me llama, siempre dicen que me van a hablar y eso, pero nada”, expresó.
Relató que en algunos trabajos ha tenido que decir que es soltero, porque uno de los requisitos es que no tenga pareja, señala él, que no entiende eso, pero ha tenido que hacerlo; “a veces digo que vivo solo para que me puedan considerar en un empleo, pero ni así”, expresó.
Aseguró que se dedicaba al campo, y que vino a la capital a estudiar y es donde ejerció la carrera en derecho; sin embargo, no ha podido dedicarse a eso porque no hay oportunidades de trabajo en ningún lugar.










