Los últimos datos indican que más del 90 por ciento de las y los becarios tienen como medio de pago una cuenta bancaria adscrita a un banco privado
Marco Alvarado/Diario de Chiapas
Contar con una aplicación con servicios de banca en línea, así como mejorar la disponibilidad de sucursales y de dinero en cajeros, son algunas de las peticiones que expresan los beneficiarios del programa Jóvenes Escribiendo el Futuro, de acuerdo con la última evaluación que hizo el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
El pago de la beca se realiza mediante transferencias electrónicas a las cuentas bancarias de las y los becarios, que pueden ser de bancos privados seleccionados por ellos mismos o del Banco del Bienestar.
Los últimos datos indican que más del 90 por ciento de las y los becarios tienen como medio de pago una cuenta bancaria adscrita a un banco privado de preferencia, con lo cual disminuyó significativamente la gestión que recae en el Programa para la provisión de medios de pago, respecto a lo observado en 2019.
Sin embargo, identificaron dificultades en la experiencia de los becarios que cobran a través del Banco de Bienestar, pues tienen limitantes para conocer sus estados de cuenta y enterarse por sus propios medios sobre el pago de la beca.
Y si bien el proceso de selección de las y los beneficiarios ha mejorado, la totalidad de los estudiantes desconocen las razones de exclusión de la beca ya que el programa no expone los motivos por los que no son aceptados.
Otro aspecto que señala esta evaluación, es que el proceso de solicitud de becas se realiza a través de una plataforma informática: el Sistema Único de Beneficiarios de Educación Superior (SUBES), cuyo funcionamiento depende de las condiciones de conectividad lo cual puede ser un problema en estados como Chiapas, donde hay escuelas con poca o nula conectividad.
De ahí que se recomienda enfáticamente atender las localidades rurales de difícil acceso, que presentan características de precaria conectividad o que atienden a grupos históricamente discriminados, dado que están en desventaja tanto en lo que refiere al acceso a la información como en el acceso a las plataformas informáticas que permiten llevar a cabo el proceso de solicitud de becas.










