Lisbeth, migrante, radica en Chiapas; relata desesperación de estar lejos de su país que sufre la tragedia del temblor

Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas

Los devastadores terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron el centro de Venezuela han dejado, hasta el momento, 920 personas fallecidas y más de 3 mil 360 heridas, mientras continúan las labores de búsqueda entre los escombros. A miles de kilómetros de distancia, el desastre también se vive con angustia entre los venezolanos radicados en Chiapas.

Lisbeth Contreras, originaria de Venezuela y residente en Chiapas desde hace un año y ocho meses, relató la desesperación que vivió al permanecer sin poder comunicarse con su familia debido a la interrupción de los servicios de energía eléctrica, internet y telefonía ocasionada por el sismo.

“Sentimos mucha tristeza. Es como una agonía estar acá y no poder hacer nada”, expresó.

Su hermana, su cuñado y su sobrino permanecen en Caracas. Sin embargo, su mayor preocupación se centra en su cuñado, quien forma parte del cuerpo de bomberos de La Guaira y desde el momento del desastre participa en las labores de rescate de víctimas.

Contreras explicó que desde el día del terremoto perdieron toda comunicación con él y fue hasta varios días después cuando recibieron un breve mensaje.

“Solo nos escribió que estaba trabajando. No sabemos más. Me imagino que está rescatando personas porque todo está colapsado”, comentó.

Aunque su hermana logró salir ilesa, explicó que vive a pocos minutos de una de las zonas más afectadas por los movimientos telúricos, donde los daños materiales y el caos continúan.

“Mi hermana está bien, gracias a Dios, pero todo es un caos. No hay luz, no hay internet y casi no hay forma de comunicarse”, señaló.

La venezolana explicó que al principio su familia creyó que se trataba de un temblor menor; sin embargo, conforme comenzaron a difundirse las imágenes y reportes oficiales, comprendieron la magnitud de la tragedia.

“Fue cuando empezamos a ver las noticias y nos dimos cuenta de lo fuerte que había sido, de la cantidad de personas fallecidas”, recordó.

Además de la preocupación por sus familiares, lamentó la impotencia que representa encontrarse lejos de su país en uno de los momentos más difíciles que enfrenta Venezuela.

“Uno quisiera estar allá para poner un granito de arena y ayudar, pero solamente nos queda tener paciencia y pedirle a Dios por todas las personas que hoy están sufriendo”, expresó.

Contreras añadió que varios conocidos permanecieron desaparecidos durante las primeras horas posteriores al desastre, aunque posteriormente algunos lograron establecer contacto con sus familias.

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