Marco Alvarado / Diario de Chiapas
La cotidianidad urbana en el bulevar Ángel Albino Corzo se vio trágicamente interrumpida el pasado jueves. Lo que debería haber sido un día más en la capital se convirtió en un sombrío recordatorio de las consecuencias del manejo irresponsable.
Dos motocicletas colisionaron en un choque devastador que dejó a una mujer sin vida y puso en evidencia el creciente peligro del mal uso de estos vehículos.
De acuerdo con testigos, un motociclista a bordo de una unidad de perfil deportivo circulaba a una velocidad excesiva, muy por encima del límite de 40 kilómetros por hora establecido para la zona.
El impacto contra la motoneta en la que viajaba una mujer fue brutal. La víctima fue proyectada varios metros en el aire, encontrando una muerte instantánea al estrellarse contra el asfalto.
Su motoneta quedó destrozada, un testimonio de la fuerza del impacto. El otro conductor, aunque gravemente herido, sobrevivió y fue trasladado a un hospital.
Este incidente no es un caso aislado. A medida que el número de motocicletas crece en la ciudad, también lo hacen las cifras de accidentes.
Los servicios de emergencia y la policía de Tránsito estiman que, en 2024, ocurrió un accidente de motociclista cada dos días.
La Cruz Roja Mexicana y el Cuerpo de Bomberos atendieron más de 200 incidentes de este tipo a lo largo del año.
Muchos de estos percances involucran a jóvenes repartidores, cuyo manejo temerario y la falta de respeto a las normas de tránsito dejan un rastro de heridos y, en el peor de los casos, de muertos.
El trágico suceso del jueves también puso el foco en la irresponsabilidad que a menudo se observa en las calles de Tuxtla.
El conductor no solo ignoró el límite de velocidad, sino que también condujo con total desprecio por la seguridad en una vía concurrida por peatones y ciclistas, cerca de un supermercado.
La magnitud del impacto ilustra una verdad innegable: a mayor velocidad, la energía del choque es exponencialmente mayor, multiplicando la probabilidad de lesiones graves o mortales.
En redes sociales cientos de comentarios dirigidos a las autoridades locales, señalaron la necesidad de tomar medidas, especialmente con respecto a quienes usan las motocicletas de alta cilindrada, vehículos diseñados para la velocidad en carretera y pista, de manera imprudente en el entorno urbano.
La falta de sanción a quienes usan estos vehículos como si fueran bólidos de carrera, sin importar a quién atropellan o con qué pueden estrellarse, es una preocupación creciente.
Este trágico accidente es un llamado de atención para todos los que comparten las calles de Tuxtla Gutiérrez. La motocicleta, un vehículo ágil y práctico, no es un juguete.










