• Cierra la librería Porrúa; el crecimiento del comercio digital y la practicidad de los libros digitales, los obstáculos
Luis Roberto Martínez / Diario de Chiapas
Este sábado fue el cierre oficial de la librería Porrúa, desde las primeras horas de la mañana y tarde, las fila para ingresar al establecimiento eran largas que abarcaban hasta dos cuadras, el motivo del flujo masivo de clientes fue doble: por un lado, la nostalgia de recorrer por última vez los pasillos de sabiduría, por el otro, la oferta de liquidación que la librería lanzó ofreciendo descuentos de hasta el 25 por ciento en todos sus títulos.
Lectores, coleccionistas y clientes habituales se dieron cita para despedir a una de las sucursales más tradicionales de la Librería Porrúa en la capital tuxtleca.
Personal de la librería redobló esfuerzos para atender a la gente que hacían largas filas para ingresar y posteriormente para pagar en caja, a pesar de las largas esperas, que en algunos momentos superaron la hora y media, el ambiente se mantuvo en calma y con un profundo respeto por el recinto, las filas superaron el horario de cierre, pero a pasar de lo establecido, el personal aun esperó hasta la última fila.
Hace unos meses el Centro Cultural Trillas en Tuxtla Gutiérrez cerró sus instalaciones, dicha editorial contaba con un amplio surtido en libros donde contaba con un auditorio para eventos a nivel educativo, ahora el cierre de la Librería Porrúa, especialistas atribuyen a esta disminución de librerías al efecto crecimiento del comercio digital el auge y la practicidad de los libros digitales (e-books) y al incremento en los costos.
De acuerdo a datos del Módulo de Lectura (Molec) elaborado por el Inegi, el chiapaneco apenas lee en promedio 0.8 libros al año, colocando a la entidad entre los más rezagados del país en materia de lectura, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, y Tabasco lideran la lista, la escasez de bibliotecas, la baja distribución de libros y la falta de fomento institucional al hábito lector, implican esta situación, y ahora la reducción de espacios como las librerías evidencian más la situación.
Julio Sánchez Esquinca, representante de la Asociación de Libreros Chiapanecos asegura que en Tuxtla únicamente sobreviven dos librerías de interés general, tres negocios de libros usados y seis librerías religiosas, de las que destacan la Librería del Fondo de Cultura Económica (FCE sucursal José Emilio Pacheco en el bulevar Belisario Domínguez), Educal, y la Librería religiosa Levítico que comercializa biblias y libros cristianos.










