Perita Cernas
Encontré un libro de una escritora mexicana que te va a dejar huella, no solo en la mente sino en el alma. Primero te platico sobre la autora, nació en Hermosillo, Sonora en 1982, es escritora, investigadora y comunicadora, trabaja en distintos medios de comunicación en México. Ganó el IV concurso de cuento corto, del concurso del libro sonorense y el premio Primer Novela Amazon 2023.
El libro “Nosotras” comenzó siendo su tesis de la maestría en Ciencias Sociales, la cual aborda la repercusión del desplazamiento forzado en tres pueblos sonorenses, con esto fue reconocida como la más destacada en la línea de investigación histórica, ya que analizó los efectos sociales y la repercusión de tres antiguos pueblos; Suaqui, Tepupa y Batuc, los tres de la sierra sonorense, los cuales fueron afectados por la construcción de la presa hidroeléctrica, oficialmente llamada Plutarco Elías Calles, conocida como El Novillo. Fue tan fuerte la relevancia de su investigación, que la tesis fue publicada como un libro académico en 2018 por El colegio de Sonora, que, por cierto, quiero comprar.
El día internacional de la mujer, fue homenajeada por la Lotería Nacional con un cachito que lleva su imagen, como parte de la edición especial de escritoras mexicanas contemporáneas que incluye a 10 mujeres.
Para comprender mejor cualquier libro, debemos de tener la paciencia de investigar si existe un contexto histórico que explique el fondo o el tema del libro que estamos por leer, o que leímos, no siempre es recomendable hacer la investigación antes, porque te puedes espoilear, pero en este caso, ayudará a que, cuando lo estés leyendo, entiendas que no es un libro retratando una ficción sino una realidad.
En 1958 comenzó la construcción de la presa que estaría ubicada en el estado de Sonora, sobre el río Yaqui, fue en 1964 que culminó, su objetivo era generar energía hidroeléctrica, impulsar la agroindustria y controlar el agua para riego, y obviamente, todo eso no era para las comunidades locales, sino para un modelo económico más alto.
La presa modificó por completo el paisaje, sumergiéndolo, los pueblos que fueron inundados fueron tres: Batuc, Tepupa y Suaqui, esto ocurrió de 1963 a 1964. Pueblos que databan del siglo XVII, eran comunidades con una historia misional, agrícola y cultural.
Hay que decir que el desplazamiento fue forzado, como era de esperarse, te cuento qué ocurrió con la gente, pues fueron obligados a abandonar sus pueblos antes de que el agua los cubriera, muchos migraron a Hermosillo y otros intentaron reconstruir comunidades cercanas como Suaqui.
Lamentablemente, la reubicación no fue justa ni homogénea, las propuestas del gobierno fueron rechazadas por varios pobladores y existieron un sinnúmero de conflictos legales, incertidumbre y desorganización. En pocas palabras, la gente no fue trasladada, fue desarraigada.
Ahora sí, esta sección es para hacerte un resumen libre de spoilers, únicamente para enamorarte de la lectura.
El primer capítulo es muy importante, es el acercamiento a la narrativa y la estética literaria de la autora, te percatas de que está escrita en primera persona, es además una voz que sirve como testigo de algo más grande, desde el inicio sabes que ocurre algo que afecta a muchos, y obvio, te genera curiosidad, además de que desde el comienzo de la lectura notas la capacidad tan prolija de crear recursos de redacción para que el lector comience a sentir, para que te dejes guiar por esta voz que ya quieres develar.
El tipo de narrativa es clara, no es pretenciosa como lo noto con otras autoras, como Mariana Enríquez, no se diga Fernanda Melchor que abusan de la prosa poética.
Es maravilloso que desde este principio ocurre algo, no solo transcurre una trama que se va cocinando, aquí nada se está marinando, comienzas a comerte la soledad, la frustración, la curiosidad y el miedo.
Debes saber que el libro tiene una estructura novedosa, pues entre capítulos ella introduce recuerdos, sueños o charlas que ella no podría ver, porque al ser narrado en primera persona y en presente, lo que ocurre a su alrededor y en donde ella no es parte de, entonces sería imposible que fuese testigo, así que dicho recurso es interesante, porque no te desajusta, no te confunde, simplemente es una pequeña pausa para complementar lo que la protagonista está viviendo.
La protagonista se llama Violeta, es una mujer de cierta edad, no dice exactamente, pero me da la pinta de que es cuarentona, me encanta eso. Comenzamos siguiendo sus pasos una noche y sabemos que no quiere moverse, se aferra a sus raíces, es una mujer fuerte, seria, fría, sabia. Y sí, carga un machete y un espejo, ambos se convierten en símbolos de lo que es ella, de lo que ha vivido.
Obviamente, conforme vas avanzando la trama crece, y vas a notar que ella no evoluciona, porque no necesita hacerlo, ella sabe lo que quiere y lo que es, lo que siente, en cambio, los dos personajes que la rodean, una chavita y su ex, sí que cambian, y esto no la afectan tal cual, eso es novedoso, pues en muchas novelas los cambios externos transforman a los protagonistas, y aquí no ocurre.
Puede parecerte algo simple, aislado, sin embargo es un tema complejo, tristísimo y que abre la puerta a reflexiones, y es que, no únicamente fue una pérdida material, en dichos lugares forjaron su identidad, eran comunidades de autosubsistencia, con relación directa con la tierra. La presa rompe eso, y empuja a muchos hacia economías urbanas. También debemos de tomar en cuenta la memoria de los pueblos; las iglesias, los cementerios, las calles, bueno, todo quedó bajo el agua, no solo es arquitectura, son recuerdos que quedaron en el olvido, son muertos que ya no se pueden visitar. En cuanto al tejido social, piensa en las familias separadas, las comunidades fragmentadas y las tradiciones interrumpidas. Esto es territorios simbólicos, dichas personas reubicadas no conocían el nuevo clima, la nueva tierra, y la forma de vida que era completamente distinta. Esa ruptura cultural es profunda, hablamos de lengua, costumbres, y el proceso no fue pasivo, existieron disputas por tierras ejidales, campesinos que viajaron a la ciudad de México para exigir derechos, se crearon nuevos asentamientos como forma de resistencia, no podemos verlos como víctimas y ya, sino sujetos intentando reconstruirse.
Este tipo de proyectos se justifican en nombre del progreso, pero el costo humano es invisibilizado. El estado parece tener la facultad de reconfigurar la memoria, y decidir qué historias merecen permanecer, y cuáles pueden hundirse y ya.
El agua no únicamente cubrió las casas, cubrió las pruebas de que alguna vez existió vida en ellas, y lo que lastima no es solo el hecho de que está desapareciendo el pasado, sino la posibilidad de recordarlo.
El género del libro es ficción, se dice así porque es un libro que fue inventado, se refiere al tipo de trama, en cambio, sigue un estilo de la corriente del realismo, esta se refiere al estilo y no a la trama, el estilo se enfoca en retratar la realidad, la autora documenta y denuncia la vida de un pueblo.
Quiero que veas cómo el arte y la literatura están ligadas, así como esta escritora, también hay pintoras que retrataron la realidad, el sentimiento, la memoria.
Una de ellas sería María Izquierdo, por ejemplo, su obra La vida en el campo de 1946, es bello que no pinta el campo como una simple postal, sino como el destino, sus escenas rurales tienen una quietud rara, casi fatalista. Es una representación de comunidades que parecen estables, hasta que algo externo interrumpe dicha comunión.
Otra pintora sería Olga Costa con su obra La vendedora de frutas de 1951, aunque parece ser una escena cotidiana, se observa la dignidad silenciosa de lo popular, el pueblo no es miseria, es identidad, y eso es justamente lo que se puede perder cuando se desplaza.
También está Tina Modotti con su obra Campesinos leyendo El machete de 1928, aquí ya hay una política explicita, campesinos organizándoselas, leyendo, entendiendo esta realidad, y es que, el pueblo no es un ente pasivo.
No sé si conozcas a Betsabeé Romero con su obra Ayate Car de 2007, la cual trabaja con migración, desplazamiento, cultura popular intervenida, aquí observamos un mismo problema, aunque con un lenguaje distinto.
Por último, la maravillosa Leonora Carrington en su obra El mundo mágico de los mayas de 1963, no se documenta pueblos de manera realista, pero sí su cosmovisión. Y es que, cuando desaparece un pueblo, solo se pierde esa tierra, sino aquella forma de entender el mundo que solo ese espacio tenía.
Nosotras es uno de esos libros que se clavan en tu propia identidad, porque es atemporal, no importa si lo lees en 2026, no hay problema con que transcurriera en el 67, al final, la memoria, el recuerdo, es igual de importante.
Te deja un vacío, pensando en lo que le pasó a la protagonista, en su madre, su padre, sus necesidades, los ideales que la hicieron tan valiente, y terminas diciendo yo sería ella, pero ¿será que podríamos? ¿Tendríamos el valor para hacerlo de esa manera?










